La agricultura del futuro: Adelantos del XIII Congreso de AApresid.

Tema: materia orgánica...

08deAgostode2005a las08:44

La materia orgánica, con sus diferentes fracciones, es considerada el principal indicador de la calidad del suelo.

La materia orgánica es un tema recurrente que apasiona a muchos agrónomos. Tanto a los investigadores y académicos, como a los asesores y relacionados de manera directa a la producción. Y las razones son cada vez más evidentes: La materia orgánica se relaciona con la mayoría de los procesos — por no decir con todos — que ocurren en el suelo. Siendo además, un indicador clave e integrador que refleja su "salud".

Por todo esto es que la materia orgánica no podía ser un tema de poca relevancia en el próximo Congreso de AAPRESID, que se desarrollará del 9 al 12 de agosto, en la ciudad de Rosario.

Tal es así, que habrá un momento en el que pondrán a la materia orgánica en el diván. Será durante la disertación de Juan Galantini — investigador de la Universidad Nacional del Sur y del CONICET — que formará parte del panel que hablará sobre los indicadores de la calidad edáfica del suelo.

"La materia orgánica (MO) del suelo representa un sistema complejo de sustancias cuya dinámica es gobernada por el aporte de residuos orgánicos de diversa naturaleza y por la transformación continua a través de factores biológicos, químicos y físicos", disparó categórico el especialista.

Se encuentra constituida por una variedad importante de compuestos en un contínuo estado de transformación y sin límites definidos. Sin embargo, conceptualmente es importante definir compartimentos y cuantificarlos para poder comprender sus procesos y , por sobre todo, para poder tomar decisiones de manejo.

Galantini sugiere "dividirla en tres compartimentos con propiedades diferenciales".

El primero de ellos está constituido por los residuos orgánicos, que representan el material vegetal y animal en diferentes fases de su transformación. Lo que representa entre el 10 y 35% del carbono del suelo.

El segundo, que varía entre 1 y 5%, corresponde a la biomasa de microorganismo. En tanto, que la fracción más estable y cuantitativamente más importante (entre 50 y 85%) corresponde al material humificado.

"Desde el punto de vista de la fertilidad del suelo son tan importantes la MO humificada, vieja o asociada a la fracción mineral, como los residuos y sus productos de transformación, MO joven o particulada", destacó el especialista.

Sin embargo, lo más interesante de conocer de las fracciones y sus balances es el hecho de utilizarlo como un indicador del estado orgánico o de la calidad del suelo. En este sentido, "es fundamental conocer en que medida los factores naturales, en especial la textura y el clima, modifican la MO del suelo, para posteriormente evaluar el efecto de diferentes prácticas de manejo", destacó Galantini.

Estos factores naturales condicionan "la cantidad, calidad y distribución de las fracciones orgánicas, mientras que las prácticas agronómicas pueden alterar esos equilibrios", agregó.

Las prácticas que mayor efecto tienen sobre la dinámica de la MO en el suelo son: las labranzas (o su ausencia), la secuencia de cultivos y la fertilización.

La ausencia de laboreo tiene un marcado efecto en la redistribución de la MO en el volumen de suelo. Viéndose incrementados sus valores en los primeros 5 a 10 centímetros de suelo.

Sin embargo, sólo se lograrán aumentos de MO en esos primeros centímetros si las secuencias de cultivos aporta rastrojos en cantidad y calidad, lo cual en términos prácticos implica la combinación de gramíneas y leguminosas. Además, numerosos estudios indican que esta estratificación es acompañada por otra de nutrientes de baja movilidad, como es el caso del fósforo.

Un dato adicional, y que resulta interesante, es el aportado por Donald Reicosky (USDA) quien sostiene que "los efectos beneficioso

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