Preocupa el futuro exportador del sector ganadero argentino.

La inercia en la definición de estrategias capaces de impulsar la modernización del sector por parte de las autoridades nacionales...

07deSeptiembrede2005a las09:02

La inercia en la definición de estrategias capaces de impulsar la modernización del sector por parte de las autoridades nacionales, pone en riesgo el futuro de las exportaciones de carne vacuna argentina en los mercados internacionales.

La exportación de carnes vacunas es uno de los mercados florecientes y que más han contribuido para la reactivación económica que transita hoy la Argentina. Las estadísticas indican que en la próxima década la producción ganadera podría duplicarse, gracias a la aplicación de mejores prácticas de manejo y al logro del peso promedio de la faena.

Sin embargo, este futuro promisorio podría ensombrecerse si hoy no se adoptan las decisiones adecuadas para lograr la transformación y adecuación del sector ganadero argentino a los estándares internacionales.

En esa línea, un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos para los próximos 10 años pronostica que el sector ganadero argentino no tendría posibilidades de alcanzar un crecimiento significativo, debido a que actualmente demuestra una manifiesta incapacidad para superar aquellas condiciones que impiden la reconversión del sector.

Entre las asignaturas pendientes que se reclaman al sector con frecuencia se señalan la carencia de polticas de promoción de carnes orientada a un mercado exportador, con el objetivo de alcanzar un nivel de excelencia en la sanidad, calidad e inocuidad de los productos.

Tampoco existe hoy confianza por parte de los consumidores en los organismos de fiscalización, quiene aún no han logrado implementar un efectivo control de la evasión y de la competencia desleal en toda la cadena.

Los especialistas en temas agropecuarios coinciden, además, en que la Argentina debe tecnificarse para ponerse a la altura de las exigencias internacionales, disipando así su imagen de vulnerabilidad sanitaria, que la lleva a comercializar a los más bajos valores internacionales.

En síntesis, Argentina posee un marcado potencial gracias a su invalorable diversidad de carnes, pero el desarrollo del sector depende del trabajo coordinado y de la transformación y optimización de las prácticas en todos los eslabones de la cadena, tanto en la producción como en la comercialización, transporte y faena, procesamiento, presentación y consumo.

La cadena de la carne demanda la urgente ejecución de un programa estratégico para su desarrollo y crecimiento. No basta con soluciones parciales, que propongan sólo políticas fiscales como subsidios de tasas de interés o desgravaciones impositivas.

Una de las respuestas de fondo que necesita el sector corresponde a la implementación de un sólido programa de promoción y desarrollo de productos en el exterior que supone el agregado de valor a nuestras carnes. Este valor agregado deberá surgir de las nuevas tendencias del consumo y requerirá inversiones en investigación, desarrollo y marketing de nuevos productos y del desarrollo de carne con marca propia, que permita mejorar la ecuación de la cadena.

Los especialistas exigen que la unificación de los estándares sanitarios del mercado interno y para la exportación y reclaman la actualización y revisión de la ley federal de carnes. Existe un importante y atomizado número de operadores que incluso desarrollan su actividad con distintas matrículas, lo que dificulta enormemente el control.

En referencia a la sanidad y calidad alimentaria, coinciden en que los organismos de fiscalización y control, deben desarrollar un perfil netamente técnico, con descentralización operativa y presupuesto acorde.

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