Los precios de la carne van a subir y el gobierno pondrá mas retenciones

El brote de fiebre aftosa en Brasil va a tener un doble efecto en la comercialización de las carnes vacunas en el mundo y en el bolsillo de los consumidores además de los problemas a los productores y a la propia sanidad animal y humana.

Por
17deOctubrede2005a las08:52

El brote de fiebre aftosa en Brasil va a tener un doble efecto en la comercialización de las carnes vacunas en el mundo y en el bolsillo de los consumidores además de los problemas a los productores y a la propia sanidad animal y humana.

Quizás todavía no se le dio la dimensión exacta que tiene este brote que ya generó fuertes polémicas y acusaciones entre autoridades brasileñas y paraguayas, un fuerte retruque al Presidente Uruguayo que pidió adelantar la vacunación y un estado de alerta en Argentina.

No podemos olvidar que el estado de Mato Grosso do Sul tiene casi la misma cantidad de cabezas que la Argentina, casi 50 millones de animales, la región del brote tiene en pocos kilómetros una carga del orden de los 150 mil animales y el límite geográfico entre ambos países no supera el tamaño de una calle de cualquier ciudad. Es decir solo lo dividen pocos metros.

El tránsito de camiones y maquinas es un riesgo grande y todos comienzan a adoptar medidas de prevención.

Los problemas van a venir por dos frentes pero las repercusiones en la Argentina serán el tema central de la información agropecuaria y del consumidor.

El cierre de los mercados europeos, americanos y asiáticos a las carnes de Brasil, primer exportador de carnes bovinas del mundo hará que los importadores de esos países se vuelquen a otros mercados. Entre ellos los mas confiables en calidad son los de Argentina y Uruguay.

Esto significará que habrá una fuerte demanda con la consiguiente suba de precios en la hacienda y en los precios al consumidor.

Esto es: el índice inflacionario será tocado y el gobierno no permanecerá ajeno a la suba y deberá adoptar medidas.

El problema es que no tiene herramientas para contrarrestar una mayor demanda por lo cual el único camino posible a recorrer es subir las retenciones.

De algo hay que estar seguro: el precio de la carne va a aumentar y deberemos pensar -como lo dijimos hace mas de un año atrás- en formar y desarrollar un "plan de ahorro previo" para el asado del fin de semana.

Tampoco se salvará la avicultura, por cuanto si la demanda de carne vacuna incrementa los precios la gente se volcará a los sustitutos y el pollo es la alternativa más rápida en la Argentina. El cerdo sería otra opción pero la producción no alcanza para sustituir con velocidad.

Algo para ir pensando. Qué pasará con las carnes brasileñas y paraguayas ¿podrán ingresar a la Argentina? ¿Y la carne de cerdo que casi en un 50% se importa desde Brasil y es el "porco" un animal susceptible a la aftosa?. ¿Autorizarán las importaciones para hacer bajar los precios? Algunas preguntas que vale la pena comenzar a plantear.

Mientras tanto que una parte de los funcionarios del gobierno se dediquen a delinear políticas activas en el sector agropecuario sin tener al campo como una suerte de un gran sector social y común a todo el país. La Argentina es muy grande y hay grandes, pequeños, medianos y microproductores. Son infinitas las actividades productivas desde la soja hasta las chinchillas o la cría de salmones pero hay que ponerse a trabajar y entender que los problemas existen mucho mas allá de lo que cada funcionario piense y por ello las soluciones y políticas sectoriales deben ser claras y concretas.

Al Plan Ganadero Nacional se lo anunció cientos de veces y aún estamos en veremos. Es hora de hechos, no de discursos.

 

Temas en esta nota