Receta europea contra la aftosa.

El trabajo en conjunto demostró ser lo más productivo para combatir esta enfermedad.

05deNoviembrede2005a las07:39

Bruselas.- Si de pesadillas se trata, la reaparición de la fiebre aftosa siempre está en cartel. Y no sólo en América latina resultó y resulta ser del género dramático. En Europa, fue y sigue siendo, casi un desvelo. Pero, parece que en este caso superarla en grupo demostró ser más productivo.

Hoy se sabe que toda la Unión Europea está libre de la enfermedad, no así, en nuestra región, donde nuevos casos han aparecido en el mayor exportador mundial de carnes: Brasil.

Pero cómo logró la Comunidad Europea, ahora con sus 25 miembros, erradicar la enfermedad y lograr el tan ansiado estatus de libre sin vacunación, después de haber tenido casos recurrentes de aftosa y fuertes epidemias en la década del 30, sin olvidar los veinte años entre 1968 y 1988 con gran número de focos y la nueva aparición del virus en 2001.

En 1930 los focos de aftosa eran numerosos y la situación recién mejoró después de la Segunda Guerra Mundial, gracias a las restricciones al movimiento de animales y a la reconstitución de los stocks. Pero esa mejoría duró poco y ya en los años 50 y por decisión de la Organización Internacional de Epizootias (OIE) y de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en inglés), la cosa debía ordenarse en el nivel continental.

El desarrollo de la vacuna Frenkel y las campañas masivas de vacunación permitieron una rápida protección y así se doblegaron las grandes epizootias de los 60 y de los 70.

Pero los grandes avances comienzan con la institucionalización de la Comunidad Europea y sus primeros Estados miembros (Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos), en 1957. Ahí se iniciaron las discusiones en torno a la circulación e intercambio de animales bovinos y porcinos.

La cuestión sanitaria se comenzó a complicar con la adhesión de Irlanda, Dinamarca e Inglaterra, en 1973, ya que hubo que rever las directivas. Los flamantes ingresados aplicaban una política de no vacunación. Estos tres países, ante la aparición de la aftosa, eliminaban la totalidad de los animales enfermos y restringían los intercambios con otros Estados que practicaban la vacunación.

Dos sistemas

Durante ese período convivieron en Europa los dos sistemas tradicionales de lucha contra la enfermedad. La adhesión de Grecia, España y Portugal por los años 80 no introdujo modificaciones.

El gran salto en materia de política sanitaria en Europa llegó en 1990, mediante los resultados de un estudio que demostró que dejar de vacunar significaba, en un período de 10 años, el ahorro de 1100 millones de ecus (moneda anterior al euro). Así fue como en enero de 1992 la Comunidad Europea decidió suspender la vacunación en todo su territorio y adoptar otras medidas, entre las que se contaba la restricción en la importación de menudencias para la alimentación humana y una estricta vigilancia epidemiológica de los países proveedores de carne, a fin de evitar riesgos.

Desde 1992 han aparecido casos ocasionales de la enfermedad en Italia y los Balcanes y, antes de los focos de Grecia en 2000, Europa era libre desde 1996.

En 2001, una gran crisis sanitaria afectó varios países europeos, principalmente Inglaterra, y luego se extendió por Irlanda, los Países Bajos y Francia. Se perdieron millones de euros en Holanda e Inglaterra (aquí se debieron sacrificar, además, unos 4 millones de cabezas). Y se gastaron en concepto de indemnización unos 2693,4 millones de euros.

A partir de este desastre, la UE hizo un análisis de riesgo, modificó las normas comunitarias y creó una comisión específica de análisis. Después de un fuerte debate, la CE decidió mantener como herramienta básica el sacrificio sanitario, aunque autorizó la vacunación de emergencia en algunas circunstanc

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