Para una siembra eficaz

En pleno período de implantación del principal cultivo del país nos centramos en algunos conceptos y avances vertidos en el reciente Congreso de Ingeniería Rural.

Por
28deNoviembrede2005a las09:12

En pleno período de implantación del principal cultivo del país nos centramos en algunos conceptos y avances vertidos en el reciente Congreso de Ingeniería Rural. Cómo, a partir de logística, manejo y control se puede aspirar a lograr mejores rindes.

La primera definición vertida por Jorge Maroni en su conferencia fue el de la “siembra eficaz”, entendiendo por tal, no sólo los fierros sino manejo, logística, control y regulación, implícitos en la tarea de siembra. Como versaba en una de las primeras láminas presentadas “Los errores cometidos el día de la siembra nos perseguirán hasta el día de la cosecha”.

Se entiende por siembra eficaz aquella en donde se logra la población de plantas programadas. En el logro de estas premisas hay factores dependientes de la semilla, del ambiente, de la sembradora (dosificadores, dañado, profundidad, contactado, tapado y posición del fertilizante) y del operador, ya que de él depende al momento de siembra, la adecuación y regulación de la máquina a las diferentes condiciones de trabajo.

La siembra directa en la Argentina implica que una misma máquina sea la encargada de efectuar una microlabranza casi de cirugía sobre el terreno logrando conformar un espacio donde la semilla encuentre un ámbito propicio y en baja competencia con el entorno para lograr su emergencia y establecimiento.

Para un adecuado control de estos trenes de siembra dependeremos de una adecuada transferencia de peso para lograr la penetración de los órganos de corte, la articulación para mantener un buen copiado del terreno, y una buena conformación de ruedas limitadoras y carga sobre los tapadores.

El diseño de la máquina debe respetar un delicado equilibrio de carga sobre los diferentes órganos descriptos.

La inclusión de fertilizantes complica la construcción concepción y regulación de las máquinas. Dadas las variaciones que hoy día se dan en cuanto a distanciamiento entre líneas es importante recordar que se deberá respetar una tasa de aplicación por metro lineal y no por hectárea.

A modo de ejemplo, una dosis de 75 kg/ha a un distanciamiento de 70 cm implicaría 5,2 gramos por metro lineal, ahora si la separación fuera de 52,5 cm esos mismos gramos significarían 98,8 kg/ha. Los sistemas de dosificación requieren de un mantenimiento diario, verificando la tasa de aplicación en condiciones reales de trabajo, teniendo un especial cuidado con el tensado y limpieza de los tubos conductores.

 

Temas en esta nota