La semilla, en el corazón del cambio.

Científicos, economistas, empresarios y funcionarios debatieron sobre la situación actual de la industria semillera...

17deDiciembrede2005a las07:57

Científicos, economistas, empresarios y funcionarios debatieron sobre la situación actual de la industria semillera, los cambios que vendrán en los próximos años y la dificultad para establecer un marco legal sólido.

En el corazón de la gran transformación que vivió la agricultura argentina en los últimos años estuvo la semilla. Y si en las próximas décadas se pretende alcanzar un impulso parecido habrá que tener en cuenta todo lo que la rodea: la investigación científica, la aplicación práctica, el marco legal y el impacto económico.

Esa fue la principal conclusión de la primera parte de la jornada de trabajo Construyendo Agendas, que organizaron ExpoChacra y LA NACION el miércoles pasado, que incluyó más tarde el tratamiento de los mercados de fertilizantes y agroquímicos (de lo que se informa en las páginas 10 y 12).

Fue el economista y consultor privado Eduardo Trigo que puso en números la contribución del mejoramiento genético de las semillas. "Desde 1996 (año de aprobación de la soja transgénica) hasta la actualidad los excedentes económicos generados por la soja alcanzaron los 10.000 millones de dólares", dijo.

Aunque aclaró que no había suficientes datos númericos sobre la contribución de la industria semillera al crecimiento económico, estimó que el 50 por ciento del incremento de la productividad en la agricultura puede atribuirse al desarrollo de nuevas variedades y toda la tecnología que favorece su incorporación al circuito productivo.

Esa importancia económica podría ser mayor si las diversas investigaciones científicas en el área de la biotecnología tienen una materialización concreta.

Al respecto, Esteban Hopp, investigador del INTA en biotecnología, señaló que ya está en marcha la "segunda ola" de eventos biotecnológicos. Los nuevos productos, dijo, apuntarán a la calidad nutricional, al sabor, a la textura y a las propiedades mejoradas para el procesamiento industrial.

"El mercado de commodities también se verá afectado porque muchas de las especialidades más masivas se convertirán, naturalmente, en commodities de lujo", aventuró. A su vez, Hopp visualizó alianzas estratégicas inéditas del agro con sectores nuevos como la industria farmacéutica, la petroquímica y las industrias ambientales (biorremediación).

Ante ese panorama, Trigo observó que es crucial definir un marco para el reconocimiento de la propiedad intelectual que permita ingresar en esa nueva frontera del conocimiento. "Hay que prepararse para salir de la trampa de las commodities", resaltó.

Raúl Palmieri, presidente de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), coincidió con ese concepto y dijo que más que hablar del aprovechamiento los nichos de mercado habría que buscar los segmentos. Señaló que la Argentina, si se lo propusiera, podría cubrir la demanda norteamericana de productos de aceite alto oleico. Y también se podrían vender trigos para diferentes usos según la demanda de cada industria. "Cambiemos la calidad de lo que vamos a vender", exhortó.

Palmieri elogió la velocidad de adopción a los cambios tecnológicos que tienen los productores agropecuarios. "No le tienen miedo al cambio, van adelante de nosotros", subrrayó. "La adopción de los híbridos simples de maíz se debió a ExpoChacra", recordó, en referencia a que los productores tomaron contacto con esos materiales en la megaexposición.

El presidente de ASA destacó que la Argentina es el segundo país del mundo en adoptar la biotecnología y elogió que desde mediados de la década del noventa se mantuvo la decisión política de sostener esa política.

Marco legal

Un tema que mereció el debate de los participantes de la jornada fue el marco legal en el que se desenvuelve el me

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