¿Tiempos turbulentos para la ganadería?

Sobre finales del año, el sector que más noticias produjo y más reacciones dispares tuvo por parte de sus diversos integrantes, sale de atravesar un período bastante crítico, con amenazas de retenciones que hubieran llegado al 25% para, quizás, encontrar coincidencias y algo de calma.

19deDiciembrede2005a las08:17

Sobre finales del año, el sector que más noticias produjo y más reacciones dispares tuvo por parte de sus diversos integrantes, sale de atravesar un período bastante crítico, con amenazas de retenciones que hubieran llegado al 25% para, quizás, encontrar coincidencias y algo de calma.

Recientemente, la gota que rebalsó el vaso fue la decisión del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, de subir las retenciones a las exportaciones de carne, en un claro intento de manotazo de ahogado, presionados por un Gobierno que solamente gobierna -valga la redundancia-, emulando a los mismos que siempre deciden exprimir y sacar rédito de uno de los sectores más prolíficos de nuestra economía: el de la producción ganadera.

Quizás sea porque en el sur únicamente hay ovejas, o mejor dicho, casi no quedó ninguna, de la mano de malas políticas de incentivo ovino y de épocas de precios adversos para la lana y la producción ovejera.

Sea como fuere, esta semana las aguas se fueron aquietando paulatinamente, y no era para menos. Durante el cóctel de fin de año de la Cámara de Consignatarios de Hacienda se comentó el hondo malestar que todas estas idas y venidas causaron en el sector. Que en realidad más bien causan estupor y parálisis entre los grandes ganaderos y aquellos más cercanos a las grandes urbes, y con posibilidad de obtener información sobre todos estos avatares mencionados.

Porque el pequeño productor del NEA, o NOA, que sólo sabe producir carne como puede (es cierto que quizás no implementa ni usa toda la tecnología a su disposición, no porque no quiera sino porque los números no le dan), poco y nada pudo enterarse. Pero sí se da cuenta a la hora de vender la hacienda, cuando le comentan las nuevas novedades en materia sanitaria que debe cumplir, al igual que con las nuevas guías, los certificados veterinarios, el menor precio de la hacienda, el mayor costo del flete por incremento de los seguros automotores y del gasoil o su faltante.

De eso sí que se entera, porque lo siente en carne propia. Una pena que el resto de los argentinos no busquen, sobre todo en estas épocas de escasa solidaridad y bolsillos magros, reconocer que Argentina es un país netamente ganadero y agrícola, que "vive" o se sustenta, principalmente, de las exportaciones que genera sus sector agropecuario.

Algunas acciones inteligentes se notaron: como el Plan Ganadero que presentó la Sociedad Rural Argentina, denominado PEGA. Podrá dudarse de cuándo pueda ser estudiado por las autoridades de turno, aprobado por los funcionarios, ley o resolución mediante. Pero no puede dudarse de que peor es nada, y que el Plan, analizándolo detalladamente (muchos ni siquiera saben de qué se trata, aunque están dentro del sector de las carnes), es muy bueno, y propone elementos que ayudarían a la ganadería argentina.

El director nacional de Ganadería, Daniel Rearte, se inició durante el Gobierno del actual secretario de Agricultura, pero no pudo seguir abogando por un ansiado Plan de Ganadería Nacional por las "feroces" internas para apoderarse de algunas áreas de la SAGPyA. Llegó luego, a mediados de 2005, un técnico a ese mismo cargo, un excelente médico veterinario, pero del cual poco y nada se sabe, o pocas acciones quizás han sido de público conocimiento emanadas de su área. Nos referimos a Carlos Pacífico, hoy en día decano también de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad

Durante el 1º Congreso de Genética Bovina, llevado a cabo en agosto en Mar del Plata, dijo no querer hablar con los medios, dado su bajo perfil, y porque recién "arribaba" a la Secretaría.

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