Goteros para el maíz
Las Cejas. El recorrido vertebral de la ruta nacional 157 parece empecinado en mostrar un mismo telón de fondo: monte y plantaciones de caña de azúcar que surgen como plaga.
Pero casi en el límite con Santiago del Estero, donde las sojas grupo 8 recién comienzan a amarillear, un campo de 215 hectáreas marca una doble diferencia: maíces de punta a punta y un módulo experimental de seis hectáreas expuestas a riego por goteo.
El desarrollo en el establecimiento San José, que la empresa Pro Agro comparte en sociedad, fue realizado por la firma Netafim, con el mismo concepto tecnológico que gestó vergeles en los kibutz del desierto israelí.
El sistema marca, en cierta forma, un golpe de timón en la estrategia de la compañía, que posee una vasta trayectoria en esquemas de irrigación para explotaciones intensivas, y que ahora pretende extrapolar ese know how a los planteos agrícolas extensivos, acostumbrados a pivotes o estructuras de avance frontal.
Y como carta de presentación ofrece varias ventajas cuantitativas y cualitativas: trabaja con baja presión, lo que permite eficientizar el uso del agua disponible, en especial para campos alejados de napas o con pozos de escaso caudal; ofrece la posibilidad de fertilizar y regar en forma simultánea; y el sistema es sencillo y de fácil manejo, lo que atempera costos iniciales y operativos.
