Por su uso como energía, la grasa sube de precio
El sebo, un subproducto de la faena, aumentó 15%. Rinde como el gas o el fueloil, pero es más caro.
A las industrias alimentarias y de cosmética y limpieza les han surgido nuevos competidores por el uso de la grasa. Es que desde la llegada del frío y de las restricciones impuestas en el suministro de gas a las industrias, la materia prima –clave en la elaboración de productos panificables y de jabones– se convirtió en un combustible alternativo para ser utilizado en los procesos productos.
El sebo, como se conoce a este subproducto de la industria frigorífica –además de aportar calorías a quienes consumen una galletita– es capaz también de calentar un horno industrial. Ante la falta de gas y de la imposibilidad de conseguir fueloil, muchos frigoríficos y plantas que procesan el subproducto hicieron funcionar sus calderas sobre la base de grasa.
La demanda adicional, si bien no generó escasez en el producto, provocó algunos ajustes en el precio del insumo, de alrededor el 15 por ciento. “La grasa sin refinar debería valer 1,80 peso por kilo y cuesta 2,10 pesos”, sostuvo Jorge Gleria, presidente de la firma José Guma SA. La firma ubicada en Colonia Caroya adquiere sebo para la fabricación de su línea de jabones en pan, de tocador y de velas.
