La sequía jaquea a la producción ovina
No llueve desde hace un año y, cuando debería comenzar la esquila, los animales se mueren de hambre.
En los campos del Chubut -la principal provincia productora de lana del país-, las ovejas están muriendo de hambre. La sequía hace estragos en el suelo patagónico: en la meseta central, en las tierras de Telsen, Gan Gan, Gastre, El Mirasol y Paso de Indios no llueve desde hace 12 meses. En la región sur (Sarmiento, Escalante y área del Río Chico) la lluvia acumulada en un año es de 40 milímetros, cuando lo usual es de 120, mientras que en los campos cercanos a Trelew, en el este provincial, la última lluvia cayó en marzo pasado.
Así, la buena estrella que acompañaba al sector ovino parece estar apagándose. La sequía, sumada a las bajísimas temperaturas que trajo el invierno, se lleva por delante los buenos resultados que los ganaderos obtuvieron tras la devaluación del peso. Los animales están flacos y débiles.
Con ese panorama desalentador, en el inicio de las pariciones y en época de esquila preparto, la provincia estudia la viabilidad de solicitarle a la Nación que dicte la emergencia agropecuaria. Lo piden los productores y lo estudian algunos funcionarios, aunque en el Ministerio de Industria, Agricultura y Ganadería, que dirige Valentín Pitiot, no están del todo convencidos.
