¿Qué pasará con las carnes?

Se acerca la primavera, habrá mejores pastos y podrían disminuir los envíos a faena. Esta situación, algunos creen, podría racaer sobre el precio de la carne y, entonces, la pregunta que circula en el ambiente es la siguiente: ¿si ello llegara a ocurrir, el Gobierno volverá a intervenir en el mercado?

01deSeptiembrede2007a las08:30
Algo sumamente temible por cierto, a la luz de lo acontecido hasta el momento en ese aspecto. Los resultados fueron lamentables.

Este fue uno de los temas que se tocaron en el reciente congreso de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), realizado recientemente en Villa Giardino, Córdoba. "No es que creamos, sino que estamos seguros de que va a haber problemas en la primavera", afirmó Mario Llambías, presidente de la entidad anfitriona. "El misterio es saber si se blanqueará el aumento u ocurrirá alguna otra cosa, aunque creemos que es difícil que se pueda seguir cumpliendo con el acuerdo de precios", agregó.

Sin embargo, y esto se verá con el transcurso del tiempo, resulta importante destacar que no todos observan el mismo panorama para la primavera respecto de los niveles de precios. Varios especialistas afirman, por el contrario, que la oferta va a ser suficiente para abastecer niveles de consumo de 63-64 kg/habitante/año (una cifra muy satisfactoria si se considera que la actual es de 67 kg/hab/ año) y con niveles de exportación "acotados" a las 40.000 toneladas equivalente res por mes (con algún ajuste no mayor al 10%). Este criterio se sustentaría en tres razones: 1) históricamente, en el segundo semestre del año la oferta estacional supera en un 5% a la del primer semestre; 2) los feed lots están a "full" y tendrán oferta suficiente para los próximos tres meses, cuanto menos; 3) en los próximos tres meses aparecerán ofertas de novillitos y vaquillonas que están a campo con verdeos y suplementación.

En síntesis, con exportaciones "pisadas" y con una oferta que no va a declinar abruptamente, no se produciría un salto brusco en los precios, aunque podría haber un cierto reacomodamiento. Nadie desea fuertes cimbronazos y menos un intervencionismo que dejó profundas heridas. Por lo tanto, si los precios no llegan a ser una nueva excusa para el Gobierno, lo mejor es insistir en que las partes (léase funcionarios-cadena ganadera) vuelvan a encontrarse para, definitivamente, ordenar adecuadamente el desequilibrado sistema ganadero.

Por Héctor Müller