Evalúan diferentes proporciones de maíz-soja en intercultivo en surcos
Es una alternativa que permite incluir un cultivo con alto aporte de rastrojos, sin resignar la posibilidad de realizar otro de alto retorno económico. La clave es aprovechar los desfases temporales en los períodos críticos para la definición del rendimiento.
El desafío central de la agricultura argentina es intensificar la producción con el objetivo de lograr mayor rentabilidad. Para alcanzar ese fin, una de las herramientas tecnológicas disponibles es el sistema de intercultivo —o intersiembra— que permite incrementar la producción por unidad de área y de tiempo.
El intercultivo, explican los expertos, es una práctica en la que dos o más cultivos crecen en surcos de siembra separados, en una misma superficie y estación de crecimiento superponiendo todo o parte de su ciclo. Con la disponibilidad actual de maquinaria e híbridos de maíz resistentes a glifosato, además, surge la posibilidad de realizar extensivamente intercultivos de maíz-soja.
Esta alternativa, remarcan los especialistas, permite incluir un cultivo con alto aporte de rastrojos (maíz), sin resignar la posibilidad de realizar otro de alto retorno económico (soja).
Si se elige la combinación adecuada de especies y cultivares, aseguran, es posible lograr una mayor eficiencia de captación y utilización de los recursos disponibles con respecto a los cultivos en siembras puras. El intercultivo maíz-soja debería basarse en aprovechar los desfases temporales en los períodos críticos para la definición del rendimiento.
