Una opción para producir más carne
El manejo de los suelos salinos, una clave para mejorar
El aumento sostenido de la demanda y de los precios agrícolas y las nuevas tecnologías de cultivo acentúan el desplazamiento de la ganadería hacia áreas cada vez más marginales, en un proceso que incrementa los riesgos productivos y ambientales.
Existen en el país alrededor de 30 millones de hectáreas con suelos afectados por sales y sodio (un tercio de las cuales se ubican en áreas húmedas y subhúmedas), sobre los cuales se podría incrementar significativamente la producción forrajera en cantidad y calidad.
Estos suelos, denominados halomórficos, se forman en áreas donde el drenaje deficiente impide la eliminación de las sales o donde la precipitación es insuficiente para lavar las mismas.
El sodio presente produce la dispersión de las arcillas y la materia orgánica, que se desplazan en profundidad durante la estación húmeda y se depositan constituyendo un horizonte densificado. Así, la estructura de estos suelos se va deteriorando progresivamente, hasta volverse asfixiante para los cultivos.
