La fertilización de cara al cultivo de trigo
Se afirma que contribuir a una aplicación de nutrientes responsable y rentable debe ser la premisa para adecuar los costos de producción buscando impactos positivos en la actual coyuntura.
"La creciente intensificación en la producción de cultivos extensivos obliga cada vez más a reflexionar sobre el perfil nutricional, con especial atención en la estabilidad del suelo y la demanda nutritiva inmediata y secuencial", sostuvo el ingeniero Marcelo Palese, del servicio técnico de Nidera S.A., a cargo de guiar a los alumnos de las escuelas agrotécnicas públicas y privadas que participan del concurso "Qué hay de nuevo en mi suelo" ( www.quehaydenuevoenmisuelo.com ), lanzado hace pocas semanas por la División Nutrientes y Protección de Cultivos de Nidera.
Según el especialista, "deberíamos esforzarnos para mejorar nuestro conocimiento sobre la interacción semilla-suelo-planta, sin quedar circunscriptos al manejo confinado de nitrógeno y fósforo", sostuvo Palese.
"Una vez que es tomada la decisión de ampliar los conocimientos sobre el suelo, debemos conformar una matriz de información -al menos por primera vez- ampliada y estratificada sobre el estado de indicadores físicos (textura, densidad, profundidad de suelo y de raíz, estabilidad de los espacios de aire y agua), químicos (carbono orgánico total, potencial hidrógeno, nutrientes extractables, conductividad), biológicos (nitrógeno potencial a mineralizar, biomasa microbiana) y de Actividad (fosfolípidos, ácido fático, enzimas)", recomendó el técnico para agregar que otra herramienta de rápida resolución es el diagnóstico foliar que permite "radiografiar" el perfil nutricional de lo extractado desde el suelo.
