Cobos votó en contra, afirmó que no renuncia y dejó a Kirchner debilitado

El santiagueño Rached dio la sorpresa cuando el triunfo parecía servido para el oficialismo. Las dos votaciones terminaron empatadas en 36 y fue el titular del bloque oficialista, Miguel Ángel Pichetto, quien obligó a Julio Cobos a decidirse cuando el Vicepresidente propuso un cuarto intermedio.

17deJuliode2008a las07:16

“Pido perdón si me equivoco, mi voto no es positivo”. Eran las 4.26 de esta madrugada cuando Julio Cobos rechazó, con la voz quebrada, el proyecto que impulsaba el Gobierno para que el Congreso ratifique las retenciones móviles a las exportaciones de granos. El Vicepresidente pasó súbitamente de actor de reparto a protagonista inesperado en la votación del Senado. Y se dio el lujo de robarle no sólo el papel estelar al kirchnerismo, sino también la victoria parlamentaria, tras casi 18 horas de debate. Fue luego de dos votaciones (a las 3:48 y a las 4:18) en las que el tablero quedó empatado en 36 y después de que el oficialismo se negara a concederle un cuarto intermedio. “Lo que tengamos que hacer, hagámoslo rápido”, le espetó el jefe de la bancada kirchnerista, Miguel Ángel Pichetto.

Cobos pidió la palabra a las 3.50, para explicar que su decisión no debía traducirse “en una victoria o en una derrota” para ninguna de las partes, pero que se veía frente a “un país partido”. “Hoy creo que debe ser el día más difícil de mi vida. No sé por qué el destino me pone en esta situación”, dijo. Reconoció que su postura “no traerá la solución que algunos estaban esperando”, en clara alusión al oficialismo, pero completó: “Creanmé que está en mí el mejor de los anhelos para que nuestro gobierno, el gobierno que encabeza la Presidenta, sea el mejor de todos; pero ella delegó en el Congreso la solución de este conflicto”.

El recinto –con asistencia perfecta por primera vez en más de 24 años– lo escuchaba en un silencio imponente. Ante la dura mirada de Pichetto, Cobos rechazó que su voto negativo ponga “en riesgo la gobernabiliad”. “No puedo acompañar, y esto no significa que esté traicionando a nadie”, aseguró tras subrayar: “Quiero seguir siendo el Vicepresidente, el compañero de fórmula de la actual presidenta hasta 2011”.

Fue un debate que el oficialismo inició confiado, atravesó en medio de febriles negociaciones y terminó con una derrota profunda. La negativa del santiagueño y radical K Emilio Rached a apoyar el proyecto oficial dejó el marcador empatado, un escenario que el kirchnerismo decididamente no preveía.

Y es que el triunfo llegó a parecerle seguro al oficialismo sobre las 20:50, cuando el catamarqueño Ramón Saadi confirmó su voto positivo. En escasos cuatro minutos, cerró las especulaciones sobre su postura al sostener que “las retenciones son una herramienta de redistribución que protege a los pequeños y medianos productores”. Momentos antes, su hermana Alicia había sido vista en el primer piso de la Casa Rosada. A las puertas del Congreso, los militantes kirchneristas estallaron en festejos y comenzaron a recibir la visita de funcionarios. En Palermo, las caras de desaliento y enojo se expandían entre la dirigencia agropecuaria. Pero el triunfalismo y la desazón pronto cambiaría de protagonistas.

Conocido el voto de Saadi, la presión recayó sobre Rached, uno de los legisladores que más se esforzó por mantener el bajo perfil. A las 13, cuando no aparecía por el Congreso, las especulaciones sobre su voto y paradero cruzaban los pasillos. Finalmente, media hora más tarde, llegó tan callado como siempre y se sentó en su banca, donde mantuvo un cerrado silencio. A las 23, el supuesto voto 37 del oficialismo le informó al bloque mayoritario –en privado– que votaría en contra. Durante la tarde, la casa de su madre en la localidad santiagueña de Pinto había soportado varios “escraches” y debió ser custodiada por la Policía local.

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