Los costos del maíz desalientan a los pequeños y medianos productores

La inversión para producir 58 quintales —el rinde promedio nacional de la campaña 2007/08— es alta y apenas alcanza a cubrir los costos de producción. La rentabilidad, entonces, es muy baja comparada con la soja. A lo económico, además, hay que sumar los riesgos en un contexto de cambio climático ya que el maíz es más susceptible a una sequía estacional.

21deJuliode2008a las16:31

La superficie de siembra de maíz en la Argentina y en el mundo aumentará debido a la alta demanda internacional de biocombustibles y alimento animal, pronosticó el ingeniero Martín Fraguío, de Maizar, Asociación de Maíz y Sorgo Argentinos. Sin embargo, los productores pequeños encuentran difícil afrontar la inversión por hectárea.

El maíz, que es hijo de América, no parece tener el trato que merece en la Argentina, según surge de las escasas posibilidades que existen para que los productores pequeños y medianos cambien la apuesta de soja por maíz que en la actualidad es de un poco más de cinco hectáreas por una del cereal americano.

En la campaña 2007-2008, se implantaron 3.167.200 de hectáreas que hasta el momento devolvieron un poco más de 20 millones de toneladas de maíz.
«Los países que antes importaban maíz ahora intentan autobastecerse como es el caso de algunas naciones americanas, China con 5.000 kilogramos/promedio de rinde por hectárea o India, con 1.800 kilogramos de rendimiento y baja tecnología, explicó el Director Ejecutivo de Maizar», a la agencia Noticias Argentinas.

El ejecutivo consignó que «la oferta mundial de maíz pasó en los últimos cuatro años de 600 millones de toneladas a 899 millones», lo que denota una rápida respuesta en la producción ante la demanda de biocombustibles (el etanol es un producto de la industria maicera) y de alimentos.

NÚMEROS. La inversión para producir 5.800 kilogramos por hectárea (que fue el rinde promedio nacional de la campaña 2007-2008) es alta y apenas alcanza a cubrir los costos de tecnología (labores, fertilización, insecticidas, semillas y herbicidas), por lo que la rentabilidad es muy baja comparada con la soja.

Los costos de tecnología llegan a los 4 mil kilogramos por hectárea sin contar el arrendamiento medio de 1.600 kilogramos de soja por hectáreas, ni impuestos y gastos de estructura y comercialización.

Pero lo más importante tal vez es el riesgo en un contexto de cambio climático ya que el maíz es más susceptible a una sequía estacional como ha ocurrido en la campaña 2007-2008 en varias zonas del país donde se terminó por picar las plantas para forraje.

El maíz es el más sensible de todos los cultivos a las fallas en el momento de la implantación y la emergencia de la planta lo que afecta de manera importante el futuro rendimiento del maíz, según datos de Maizar.

Para comenzar la siembra es vital que la temperatura del suelo esté sostenida por lo menos durante tres días seguidos a cinco centímetros de profundidad a 10 grados centígrados.
En rigor, los especialistas consultados por NA sostienen que el costo y riesgo de producir maíz es más alto que el de la soja, lo cual desalienta al pequeño y mediano productor.
Tampoco se ven señales claras por el momento ya que al regresar al esquema del 10 de marzo, el maíz tendría una retención del 25 por ciento, es decir que hoy se pagarían alrededor de 510 pesos la tonelada. Los márgenes son muy bajos con un costo de semilla por hectárea que llega hasta los 130 dólares.

Distinto es el caso del productor a escala que negocia, con hasta un 50 por ciento de reducción de costos porque sembrará enormes superficies, con fertilizantes que cada vez son más altos en precios derivados del petróleo.

El productor pequeño tiende a no aplicar fertilizantes y disminuirla productividad; otros han optado por la oferta de biofertilizantes más baratos que no producen daños en los ecos

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