Para el Indec, hay deflación en alimentos

Dijo que en julio la inflación fue de sólo 0,4%, un cuarto de la que calculan los analistas, y que la canasta básica se abarató 2,5%.

12deAgostode2008a las07:23

Pareciera que los acuerdos de precios que impulsa el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, empezaron a dar resultados. En julio, los alimentos registraron una baja del 0,8% y la canasta básica, un 2,5%, lo que se tradujo en una desaceleración de la inflación y en una caída en los niveles de indigencia y pobreza. El problema es que todos los datos se desprenden del cada vez más cuestionado Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que se encuentra virtualmente intervenido por el propio Moreno.

De acuerdo con la medición oficial, en julio la inflación se ubicó en 0,4%, con lo que acumula en los primeros siete meses de 2008 un alza del 5%. La suba del último mes fue la más baja del año y para encontrar un índice similar hay que retrotraerse a junio de 2007, cuando Néstor Kirchner era presidente, y el Ministerio de Economía era ocupado por Miguel Peirano.

Para el Indec, la baja inflación del mes se explica por el inédito comportamiento de los alimentos y bebidas, que registraron un descenso del 0,8%, gracias a las fuertes caídas en aceites (-20,2%) y carnes (-4,8). En el caso puntual del aceite, la baja que informó el Indec correspondió a los convenios de precios que acordaron las principales aceiteras con el Gobierno, que todavía no llegaron a las góndolas de los supermercados, pero aparecen reflejados en las estadísticas oficiales.

Sin parámetros
El dato informado ayer por el Indec está muy lejos de la mayoría de las mediciones privadas y de las que realizan los organismos de estadísticas provinciales, que en promedio hablan de una suba del costo de la vida del 1,5% en julio.

Los analistas privados habían anticipado que en las últimas semanas se había registrado una desaceleración importante en el rubro alimentos, provocada por un enfriamiento del consumo, aunque igualmente destacaban que la canasta básica había seguido aumentando, pero a un ritmo menor. "Si bien los alimentos en julio mostraron cierta desaceleración, lo que estamos viendo es que los precios de los bienes y servicios están tomando una dinámica propia y empiezan a tener comportamientos inerciales", explicó Ricardo Delgado, economista de la consultora Ecolatina.

La sensación compartida por la mayoría de los economistas independientes es que las estadísticas del Indec ya perdieron cualquier viso de interés para analizar la marcha de la economía. "El Indec perdió todo valor como un parámetro económico, salvo para los tenedores de los bonos indexados por la inflación, que siguen siendo las principales víctimas", explicó Nicolás Bridger, economista de la consultora Prefinex.

La baja en los alimentos que reflejan las estadísticas oficiales, lógicamente, se tradujo en un descenso en los índices de indigencia y pobreza. Según el Indec, la canasta básica de alimentos en julio tuvo un descenso del 2,5%, con lo cual desde principios de año prácticamente no registra aumentos (apenas acumula una suba del 0,2 por ciento).

Menos pobres
De esta manera, una familia tipo (dos adultos y dos chicos) necesitaría tener ingresos por $ 434,2 mensuales para no ser considerada indigente.

Algo similar habría ocurrido con la canasta de bienes y servicios, que se utiliza para medir la pobreza. De acuerdo con las estadísticas oficiales, este índice en julio habría registrado una caída del 1,3%, con lo que una familia con ingresos mensuales por más de $ 974 ya no puede ser considerada pobre.

La baja de los alimentos, a su vez, se vio compensada por los aumentos en otros rubros, como turismo ?que tuvo un incremento del 6,4%, producto de las vacaciones de invierno?, equipamiento para el hogar (1,5), atención médica (1,1), indumentaria (0,9) y alquileres (0,4).

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