El oasis de la ganadería reclama políticas

Cada vez más consolidado como polo productivo, el Norte tiene aún una serie de escollos por superar para afianzar su desarrollo a largo plazo.

06deSeptiembrede2008a las09:00

Con un incremento del rodeo que en algunas provincias supera el 20%, crecientes inversiones y remates en los que los valores de los animales son récords, hay una región del país que parece haber escapado a la maldición que cayó sobre la ganadería desde que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, puso sus tenazas en los precios de la hacienda. Esa región es el Norte del país, que se mantuvo como oasis de desarrollo en medio del desierto de incertidumbre en que vive el campo argentino y a pesar de la fuerte sequía que ha estado azotado en los últimos meses a la región. "El 2008 muestra tasas de crecimiento más moderadas para la ganadería en el Norte que el quinquenio anterior, pero crecimiento al fin", dijo Juan Baqué, director de la Asociación Braford Argentina (ABA).

Una muestra de este crecimiento, más moderado, pero que no se detiene a pesar del contexto incierto, podrá verse del 11 al 14 del actual en la exposición LA NACION Ganadera, organizada por LA NACION, en la Sociedad Rural de Chaco.

Por citar un ejemplo, de acuerdo con los registros de ABA, con una tasa de crecimiento promedio del rodeo agregado nacional entre 2003 y 2007 del 6,51%, en provincias como Catamarca, Formosa, Tucumán y Misiones, hubo aumentos del rodeo superiores al 20% en cada caso.

Y no sólo en cantidad crece la ganadería norteña. Según Martín Scala, gerente de la Asociación Argentina de Brangus, el Norte está experimentando un cambio cualitativo, ya que no es más una mera zona de cría. "La región está pasando a ser una zona importante de recría e invernada. Esto se nota en el aumento de las existencias de algunas categorías, como el novillo", señaló Scala. "Hoy una buena parte de las exportaciones de carne para la cuota Hilton las está cubriendo el norte del país", agregó Scala.

Las causas de que el crecimiento continúe a pesar del cepo impuesto a la actividad está, de acuerdo con los consultados, en la esperanza en que en algún momento los mercados se van a normalizar, en el potencial de crecimiento de la región y en los costos de producción. "Hoy los buenos precios de los remates en la zona, en contraposición al bajo valor de la hacienda, hacen pensar que la mayoría cree que la zona tiene buen futuro y que en algún momento el ímpetu de la demanda mundial va a obligar a liberar los controles sobre la ganadería", analizó Scala.

Para Juan María Raggio, comprador de la consignataria Sáenz Valiente, la explicación del crecimiento del Norte está en los costos. "Alquilar un campo allí es más económico; el personal tiene otras pretensiones; los costos de la hacienda son sólo un poco más bajos que los del Sur en la compra de invernada, y en la hacienda gorda bien terminada los valores se acercan mucho más a los precios del Sur", explicó.

El crecimiento, dicen los entrevistados, no tiene techo en capacidad. "La ganadería norteña puede crecer en cría hasta duplicar su producción e invernar cantidades crecientes de terneros", analizó Fernando Canosa, experto en ganadería de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea).

"Pero, para eso, es necesario un plan que aproveche al máximo el potencial de productividad de estas regiones, y plantear objetivos, como pasar del 49 al 80% de destete en los rodeos de cría, aumentar el stock de vientres en un 30% e invernar la mayor producción de la cría en la región", agregó.

Con sus palabras, Canosa puso la mira en una de las cuestiones que afectan a la región: el explosivo desarrollo que experimentó la zona no fue planificado y, por ende, no se planteó objetivos ni consideró el histórico atraso del Norte en materia de infraestructura, su falta de reglas claras y políticas de p

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