Desde AACREA creen que la salida es exportar más y mejor

Destrabar la exportación de las 550 mil toneladas anuales de carne acordadas entre las entidades del campo y el gobierno permitiría mantener estable su precio interno, al tiempo que proporcionaría un incentivo para aumentar la producción, aseguró esta semana a "La Nueva Provincia" el coordinador general de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA), ingeniero Belisario Alvarez de Toledo.

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11deSeptiembrede2008a las07:19

"Si exportáramos sin trabas las 550 mil toneladas que nos corresponden como producción general de carnes, no se dispararían los precios de los cortes que consume la gente, porque no compiten con los de exportación", explicó.

El cumplimiento del compromiso asumido por las autoridades para normalizar las ventas externas de cortes cárnicos, se ve resentido porque los permisos de exportación que concede la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuaria (ONCCA) fluyen de manera muy lenta, según manifiestan diferentes integrantes de la cadena de valor.

En contraposición a lo que opina el gobierno, para Alvarez de Toledo la suba en el precio de la carne en las góndolas obedece principalmente a la caída en la oferta pecuaria y no a una mayor actividad exportadora.

"Entre 2002 y 2005 la producción creció a razón del 4%, pero la cantidad de hacienda faenada aumentó un 24%, lo que llevó a una disminución del stock y a un ajuste de precios", opinó.

Más: el crecimiento del consumo por aumento demográfico y la baja en la producción determinarán que la Argentina deba importar carne para abastecer al consumo interno a partir del año 2012, arriesgó Alvarez de Toledo.

La falta de previsibilidad impregna de riesgo a la actividad, restando cabezas al stock
ganadero y aumentando la faena de madres.

"La ganadería necesita mucha previsibilidad. Hoy por hoy, poner plata en esta actividad es considerado riesgoso y eso afecta fuertemente a las inversiones que requiere", aseveró.

También está ocurriendo un traslado de la ganadería de las zonas pampeanas a otras regiones, como el NOA y el NEA, donde la productividad es menor.

"Por cada 100 vacas que se trasladan a estas zonas, se producen 21 terneros menos", destacó el profesional.

Recomendó un cambio drástico en la cadena comercial de la carne que permita potenciar las oportunidades que brinda el exterior.

"Lo lógico sería que los cortes caros, como el lomo, se distribuyan hacia las zonas donde el kilo se pague más o a la exportación. Con el actual esquema de media res, algunas carnicerías de pequeños pueblos del interior que no tienen mercado para la carne cara venden sin diferenciar por precios", acotó.

Los cambios en el actual esquema fueron muy resistidos por los frigoríficos que venden al mercado interno (consumeros) por considerar que las transformaciones que requiere la industria tornarían a la comercialización antieconómica.

"Conozco esta inquietud, pero es algo que con el tiempo se tendrá que hacer, porque es inconcebible que un país como Argentina no pueda exportar", afirmó el técnico de AACREA.


Esperanza. Pese al gris panorama, la tendencia negativa que registra la ganadería vacuna podría revertirse si se establecieran condiciones de promoción de la actividad y se interrumpe el intervencionismo oficial en los mercados. Para Alvarez de Toledo, aún hay posibilidades de crecimiento, ya que con la misma cantidad de vacas que existen en el país se podrían producir 2,7 millones de terneros más si se lograra pasar del 62% de destete al 75%.

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