Liniers acusa una crisis ganadera aguda

En una recorrida de lanacion.com por el mercado, todos los eslabones de la cadena criticaron la regulación de precios y la señalaron como la principal razón de pérdida de cantidad y calidad de animales.

25deSeptiembrede2008a las16:32

Es la tardecita de un martes y, como cada día, cientos de camiones vaqueros se enfilan frente al portón de Liniers, en el barrio de Mataderos. Después de kilómetros de viaje -algunos choferes llegan desde Córdoba, Santa Fe o la Patagonia-, las 9800 cabezas de ganado que se asoman por las jaulas se venderán el día siguiente al mejor postor.

Las recibe Juan Carlos Mendoza, coordinador de Tráfico del mercado. Dice que el día está tranquilo. Desde que trabaja en este puesto hace tres años corrobora que la cantidad de camiones que ingresa se viene irremediablemente en picada. Esta vez, espera que unos 80 estacionen en las playas luego de la descarga de animales en los corrales de depósito.

Le llega el turno al transportista Alfredo Fernández. Maniobra hasta colocar el camión y su acoplado frente al corral que le asignaron. El olor a establo se vuelve más intenso ahora. Alfredo tira con fuerza de las cadenas que abren el portón del camión y grita ¡Largo!, ¡Juera!. Todo para obligar a las vacas a pasar a los corrales. Pero ninguna se mueve, como si intuyeran que esa es la última posibilidad de resistencia antes de pisar tierra firme en Liniers, la antesala del frigorífico.

Prueba silbando fuerte. No resulta. Sólo empiezan a moverse cuando él trepa hacia el techo del camión y desde allí golpea con sus manos enguantadas las cabezas de los animales que trae para la venta. Dice que se va a jubilar haciendo esto y que en estos años cuarenta y ocho años de trabajo el movimiento se redujo mucho.

"Veníamos entre tres y cuatro veces por semana; ahora, venimos una o dos, con suerte", compara. "Nada que ver!", agrega. Por un lado, celebra que el trabajo le de tregua ahora que se está poniendo grande; pero, por otro, dice que sus ingresos se vienen reduciendo peligrosamente.

Corrales semivacíos. Ahora sale una vaca y luego todas corren hacia los corrales. Se acerca Jorge, uno de los troperos del mercado, y cuenta que hace cuatro décadas que se dedica a arrear la tropa hacia los corrales de depósito donde pasarán la noche y luego a los de venta, las vidrieras del remate de la mañana. Desde su caballo toma el puso de la actividad ganadera y dice que "el trabajo ahora es una papa". Antes de que llegue una nueva manada alcanza a decir que nunca en la historia Liniers recibió tan poca hacienda como en los últimos años. No da explicaciones. Ya tiene que mezclarse y, fusta en mano, apurar a los animales. "¡Ta flojo el asunto!", grita y sigue con lo suyo.

Uno de los responsables de Movimiento de Hacienda, Jorge Meraviglia, monitorea la descarga. Dice que ya no se usa picana para encaminarlas porque no se permite. "El maltrato endurece la carne", explica. De todos modos, comenta, la crisis que vive el sector, con productores que no pueden hacer frente a costos en alza y precios controlados por el Gobierno, ya resintió la calidad.

Se lamenta también de que cada vez se liquiden más vientres en el mercado. "Es como estar liquidando las fábricas de animales", dice, después, Jorge Longobuco, gerente del Mercado. Y se explaya en la falta de rentabilidad del pequeño ganadero. "Para colmo -señala- esto no se refleja en las carnicerías y el consumidor paga $10 el kilo que se remató en 3".

Según sus cifras, la merma de ingresos a Liniers ya es exponencial. Contrasta: "A fines de los ´90, llegaban entre 50.000 y 55.000 cabezas; hoy la cifra está en 35.000 o 37.000".

Pérdida de calidad. El veterinario Andrés Vanoli en su oficina de Senasa en Liniers revisa sus registros y se preocupa por la calidad de la hacienda. "Es cada vez más floja", dice. "Esto es producto de la crisis". Sin embargo, hay estándares mínimos

Temas en esta nota

    Cargando...