La Presidenta defendió al Indec y negó que fuera a impulsar cambios

Ante inversores de EE.UU. desmintió que el país viviera un proceso inflacionario.

26deSeptiembrede2008a las07:20

NUEVA YORK. La presidenta Cristina Kirchner afirmó ayer ante inversores, empresarios y analistas económicos de Estados Unidos que "no hay ni están dadas las condiciones" en la Argentina para que haya un proceso inflacionario, y defendió férreamente las estadísticas del Indec. También sostuvo que no hay razones para pensar "en un plan B" de la Argentina para enfrentar la crisis financiera mundial.

"El plan A está en marcha y da muy buenos resultados. Los que tienen que tener un plan B son ustedes, en Estados Unidos y en Europa", dijo la Presidenta durante el almuerzo organizado por el influyente Consejo de las Américas, al insistir, esta vez ante un auditorio nutrido de representantes de Wall Street, en sus ácidas críticas contra los Estados Unidos por el derrumbe financiero y su manejo de la economía.

En un ambiente cargado de expectativas sobre la evolución de la economía argentina en medio de esta fenomenal crisis que tiene en vilo al mundo, Cristina Kirchner volvió a agitar ayer la soga en la casa del ahorcado, al cuestionar el sistema financiero de este país. "Creyeron que podían sustituir la lógica de la producción con la producción de dinero", dijo. Pero, a modo de consuelo, les señaló a los 350 asistentes: "Quédense tranquilos, no es el fin del capitalismo. Va a venir otro".

El almuerzo, en el salón Hilton del tradicional hotel Waldorf Astoria, se desarrolló en un ambiente amigable para el Gobierno. En la mesa principal, junto a la Presidenta y a Néstor Kirchner se ubicaron, entre otros, la secretaria de Trabajo de la administración de Bush, Eliane Chao; el subsecretario de Estado para América latina, Thomas Shannon; el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y la anfitriona, Susan Segal, de buenos lazos con la Casa Rosada.

En otra se ubicó Brian O Neill, subsecretario del Tesoro para el Hemisferio Occidental, y representantes de bancos y compañías norteamericanas. La Presidenta destacó en su discurso el anuncio del pago al Club de París, el análisis de la propuesta bancaria para cancelar la deuda con los holdouts y la refinanciación de los vencimientos de 2009-2011.

Pero con las preguntas el clima cambió. A diferencia del año pasado, esta vez no hubo filtros. Entonces salieron a la luz las cuestiones que irritan al Gobierno: inflación, estadísticas, credibilidad del Gobierno en las encuestas y si hay un plan de contingencia frente a la crisis. Daniel Kerner, de Eurasia Group, una consultora de análisis de riesgo, fue directo al grano: "¿No mencionó la inflación porque considera que no es un problema? ¿Qué pasa con los índices del Indec, que son poco confiables, según las encuestas?".

Cristina Kirchner se tomó 25 minutos para responder y por primera vez se la notó nerviosa: "Nunca creí que la inflación pudiera medirse por encuestas", dijo, y sostuvo que si bien hay una historia inflacionaria en el país "hoy las variables macroeconómicas en la Argentina indican que no están ni están dadas las condiciones para que se dé un proceso inflacionario".

Antes de contar "el episodio del tomate", referido al impacto de ese producto en el aumento del costo de vida en septiembre del año último y la importancia que le dieron durante las elecciones los medios -a los que volvió a cuestionar-, ratificó a las funcionarias Amelia Erwin y Beatriz Pagliari en el Indec y señaló que el "desprestigio" de ese organismo tiene que ver "con intereses políticos y financieros".

"Al equipo del Indec no lo puso este gobierno", y pidió a los empresarios que enviaran a sus equipos para que se les explicara cómo se hacen las estadísticas -"no sé si usted sabe de estadísticas", le dijo al autor de la pregunta- y desafió a cualquiera "a discutir no con encuestas sino con datos absolutamente

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