Avances en el control del sorgo de alepo resistente al glifosato

Según un estudio realizado por especialistas para el Movimiento CREA, hay ciertos graminicidas que aportan beneficios para frenar el desarrollo de esta maleza.

04deOctubrede2008a las08:34

Hay técnicas para mejorar el control
 
Un trabajo realizado por Juan Carlos Papa, Juan Pablo Bertram y Martín Sánchez para el Movimiento CREA reveló los beneficios de ciertos graminicidas para el control del sorgo de alepo resistente al glifosato.

Históricamente, las malezas han sido consideradas una de las adversidades biológicas más importantes que limitan el rendimiento de los cultivos en la región pampeana.

Es así que la difusión masiva de los cultivares de soja tolerantes a glifosato se basó, en gran medida, en la factibilidad de controlar malezas fácilmente y a un costo relativamente bajo.

En la Argentina, hasta 2005 el único antecedente (de resistencia) correspondía al yuyo colorado resistente a herbicidas del grupo de los inhibidores de la ALS, pero luego se informó la presencia de biotipos de sorgo de alepo resistentes a glifosato en la región NOA (Salta y Tucumán). También se han detectado, y están actualmente en estudio, casos fuertemente sospechosos dentro de la región sojera núcleo.

El objetivo de este trabajo fue determinar, en condiciones de campo, la eficacia del glifosato sobre una población de alepo presente en un campo de producción, sospechosa de ser resistente a ese herbicida.

El experimento se realizó en la localidad de Etruria, provincia de Córdoba, sobre un lote de producción donde se observó la presencia de una población de sorgo de alepo que había sido capaz de sobrevivir a tratamientos con dosis normales de glifosato. Las restantes malezas fueron controladas en forma satisfactoria.

Los tratamientos realizados fueron los siguientes: 1) testigo sin tratar; 2) glifosato 0,250 l/ha; 3) glifosato 0,500 l/ha; 4) glifosato 1,0 l/ha; 5) glifosato 2,0 l/ha, 6) glifosato 4,0 l/ha; 7) glifosato 8,0 l/ha; 8) glifosato 16,0 l/ha; 9) haloxifop R metil 0,500 l/ha + aceite agrícola mineral, 1,0 l/100 l; 10) cletodim 0,600 l/ha + aceite agrícola mineral, 1,0 l/100 l. Los tratamientos se realizaron con un 50 por ciento de los vástagos en estado vegetativo, un 50 por ciento en estado reproductivo y una altura media de los vástagos principales de 60 centímetros.

La aplicación se realizó con una mochila de presión constante por fuente de anhídrido carbónico dotada de una barra con 4 boquillas con pastillas Teejet 8001, que erogaban un caudal de 100 l/ha, a una presión de 2 bares y a una velocidad de desplazamiento de 4 kilómetro por hora.

Veinte días después de efectuado el tratamiento se evaluó el grado de control, en porcentaje y en forma visual, con respecto al testigo sin tratar.

El diseño del experimento fue en bloques completos aleatorizados con tres repeticiones y con parcelas de 2,5 metros de ancho por 9 metros de largo. La variable evaluada fue sometida al análisis de la variancia. Asimismo, se determinó la relación entre la dosis de glifosato y el porcentaje de control.

Resultados
El impacto herbicida logrado con dosis normales de uso (2 y 4 l/ha) fue relativamente bajo, de 15 y 35%, respectivamente. Asimismo, con la dosis de 8 l/ha, el control fue del 60 por ciento, que también fue un resultado pobre en relación con la dosis aplicada. Esto indicaría una baja susceptibilidad de la población en estudio al glifosato.

La población fue susceptible a los graminicidas haloxifop R metil y cletodim, cuyos modos de acción son diferentes respecto del glifosato.

Aquellos brindaron controles estadísticamente similares entre sí y con respecto a la dosis más elevada de glifosato que fue de 16 l/ha.

Los datos obtenidos evidencian la eficacia de los graminicidas para manejar el problema de resistencia del sorgo de alepo al glifosato, aunque su uso debe ser prudente, para evi

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