La ganaderia en Buenos Aires con riesgo de extinción

Los ruralistas de la Provincia dicen que la actividad no es rentable y se pasan a la agricultura - Quizas importemos carne vacuna.

16deOctubrede2008a las13:18

Afectada por la sequía, desplazada por la agricultura y amenazada por la falta de rentabilidad, la ganadería pierde terreno en la provincia de Buenos Aires. El gobierno bonaerense y las entidades rurales ya advirtieron sobre la fuerte reducción del stock vacuno; fenómeno que, según advierten, podría golpear fuertemente a la economía del país.Desde Carbap señalan que, decontinuar disminuyendo el stock vacuno, en 2011 Argentina deberá importar carne para consumo interno.

El ministerio de Asuntos Agrarios y Producción provincial informó recientemente que este año ya se ha perdido un millón de cabezas de ganado, de un total de 20 millones que integran el stock bonaerense. Y desde esa cartera señalan que, si bien la faena continuará siendo excesiva en el corto plazo -manteniendo así deprimidos los precios-, si la tendencia persiste finalmente habrá una drástica caída de la producción y una consecuente suba de los precios, debido a la disminución de la oferta.

La pampa húmeda concentra un 67% del ganado del país y, según los cálculos oficiales, el descenso de cabezas de ganado alcanzó este año en Buenos Aires al 4,8%. Desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) pronostican que, de no revertirse el actual panorama, en tres años habrá que importar carne para consumo interno porque el país no será capaz de producirla. Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en cambio, dicen que la situación "no es para alarmarse" y que el proceso de disminución del stock ganadero comenzará a frenarse.

Al tope de las causas que provocan la disminución de la hacienda bonaerense está la excesiva faena, originada en que la actividad no es rentable para el productor, y -coyunturalmente- la gran sequía que afecta entre el 50% y el 70% del territorio y genera dificultades para el mantenimiento de los animales. Pero, vinculado a la falta de rentabilidad de la ganadería, uno de los factores de la merma más gravitantes es el proceso de "sojización" iniciado hace 14 años, al amparo de la creciente demanda internacional y los altos precios de un cultivo de bajos costos.

COMPARACIONES ELOCUENTES

La liquidación de vientres es un indicador del riesgo de extinción de la hacienda. Los productores venden las hembras para reducir su producción por imposibilidad de mantenerlas. Cifras oficiales estiman que 700 mil cabezas del millón que se perdieron son de "vacas madre". Y el subsecretario provincial de Asuntos Agrarios, Fernando Vilella, explica que "la grave sequía y la disminución del rodeo le están costando al Estado bonaerense 900 millones de pesos de pérdida, sin contar con que ya tendremos 550 mil terneros menos el año próximo, por la faena de vacas madre".

"El pequeño y el mediano productor, cuando vio que la ganadería no le daba, vendió el campo, liquidó las vacas y sembró. O dio a sembrar a porcentaje, o alquiló el campo", explica el vicepresidente de Carbap, Alberto Frola. "El beneficio de mantener la hacienda frente al trabajo y la inversión que requiere, es muy poco", coinciden los productores, quienes demandan que se revean las ganancias en la cadena de comercialización, ya que "quienes más las obtienen -dicen- son los intermediarios".

Se estima que la soja da una ganancia anual de margen bruto de 270 dólares por hectárea, mientras que de una hectárea dedicada a la invernada -engorde de novillos- se obtienen 140 dólares. De la plantación de soja se obtiene casi el doble que de la producción de hacienda, a la que además deben descontársele los gastos que representa el mantenimiento de los animales que un cultivo no demanda: mano de obra, veterinario, alimentación, etc.

Por un novillo se le paga al productor,

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