Exportaciones frenadas - Por Ignacio Iriarte (*)

Los elevados stocks de carne que tienen los importadores europeos y rusos redujeron prácticamente a cero la compra de carne argentina.Cuando se reinstale la demanda en esos países, los cortes nacionales entrarán en una fuerte competencia de precios con Brasil, Uruguay y Australia.

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24deOctubrede2008a las07:42

Desde hace unos 20 días, la demanda internacional por la carne argentina se ha reducido prácticamente a cero. Superada la posibilidad, hasta ahora, de una corrida bancaria a nivel mundial, lo que se está percibiendo cada vez con más claridad es que se avecina una recesión cuya profundidad y duración nadie está en condiciones de prever.

Los importadores europeos y rusos, con el crédito cortado desde hace semanas, intentan hacer dinero los stocks acumulados, en un contexto de fuerte recesión y retracción del turismo y de la restauración de alto nivel. El caso ruso es el peor, porque los importadores han acumulado un enorme stock en cámaras y en la rada de puertos propios y hasta ajenos, como el de Rotterdam. Los rusos han devuelto importantes volúmenes embarcados, próximos a llegar a puertos europeos, provenientes de Brasil o de Australia. Ahora intentan renegociar los valores de toda la carne comprada en los últimos tres meses. Hay suspensión y atraso en los pagos, como ya pasó en otras ocasiones en los últimos años, pero no hay nuevas compras. Rusia era hasta setiembre la estrella del mercado internacional, por los volúmenes comprados y por los precios pagados los cuales arrastraban a la suba los valores de todo el mercado internacional. La dramática caída de la demanda doméstica, y los enormes stocks de carnes acumulados, agregado al hecho de que faltan pocas semanas para el congelamiento de los puertos rusos, hacen pensar que Rusia no volverá a comprar volúmenes de importancia hasta enero o febrero. Cuando lo haga, es probable que se registre un verdadero remate a la baja entre los cuatro países del Mercosur y Australia que, en todos los casos, están acumulando un importante volumen de carne en cámara y una demora en la matanza de novillos y vacas, al parar los frigoríficos o reducirse las faenas.

Un broker internacional nos decía que pueden pasar varias semanas hasta que se presenten los primeros signos de recuperación de la demanda internacional. Y que cuando ello suceda es probable que los precios se presenten entre 30 y 40 por ciento más bajos que el pico de julio-agosto, y los volúmenes transados, hasta 50 por ciento por debajo de los de enero-agosto de 2008.

Si bien en Brasil la faena se mantiene muy baja por razones estacionales, y porque la ganadería de este país ha concluido una fase de liquidación y hoy estaría en retención, la devaluación de 40 por ciento del real le da una competitividad adicional a la que ya tenía y que le permite exportar este año cerca de cinco mil millones de dólares. Tanto en Uruguay como en Brasil, el precio de la hacienda, que en julio llegó a superar el nivel del mercado estadounidense, se ha desplomado en dólares 40 por ciento. Brasil tiene un enorme mercado interno donde refugiarse en una crisis internacional como ésta, pero en Uruguay, que exporta 65-70 por ciento de su producción, la situación es mucho más difícil. Australia, oferente con el cual el Mercosur raramente competía, ha devaluado su moneda en más de un 40 por ciento en pocos meses e incursiona este año fuertemente en el mercado ruso, donde colocó en lo que va del año más de 70 mil toneladas.

(*) Analista del mercado ganadero y de carnes.

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