Un mapa dominado por la agricultura

Desde 1998, la producción de granos creció 70%, a expensas de la ganadería y la lechería.

31deOctubrede2008a las07:17

No han sido poco los cambios que tuvo el mapa agropecuario provincial en los últimos 10 años. Desde 1998 a la fecha, la cartografía productiva fue ajustando sus trazos a partir de la expansión de la frontera agrícola, que tuvo en la soja RR a su principal fuente de conquista; las retracciones de la ganadería, arriada hacia tierras más marginales, y de la lechería, obligada a ser más eficiente cada vez en menos espacio; y el desembarco de inversiones en el complejo agroindustrial.

La actitud agronómica de los suelos y la utilización de un paquete tecnológico cada vez más preciso se conjugaron para que Córdoba se convirtiera en los últimos cinco años en la mayor productora nacional de los dos principales granos: soja y maíz.

La oleaginosa fue la gran responsable de las modificaciones que hoy exhiben las distintas regiones geográficas de la provincia. De 1,83 millón de hectáreas sembradas en 1998/1999, el área sojera trepó a 4,5 millones: 146 por ciento más. En su avance le ganó tierra a la ganadería y a otros cultivos que como el sorgo y el girasol redujeron a la mitad su superficie en los últimos 10 años.

Mutaciones. En el departamento San Justo, uno de los enclaves de la principal cuenca lechera del país, la soja registra la segunda mayor tasa de crecimiento de la provincia. Por cada hectárea que se sembró en 1998, en la última campaña se cultivaron seis. Su protagonismo pasó de 51 mil a 311 mil hectáreas, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Agricultura de la Provincia.

El mayor crecimiento está en el departamento General Roca, otrora zona de invernada. Ahí, por cada hectárea de soja implantada en 1998, trepó a casi 14 en la última. Su participación pasó de 10 mil a 138 mil hectáreas. En Río Cuarto, donde también la ganadería pisaba fuerte, el área sojera se multiplicó por cuatro. Se extendió de 105 mil a 478 mil hectáreas. El norte fue también tierra fértil para el poroto. En Tulumba y Totoral el indicador de siembra se multiplicó casi por seis. De las 60 mil hectáreas cultivadas en ambos departamentos hace 10 años, la oleaginosa ocupa ahora 290 mil hectáreas.

En cuanto a rendimientos productivos promedio, el salto no es tan notorio si comparamos lo obtenido en 1998/99 con el volumen por hectárea logrado en la última campaña, afectado por la sequía. Los 4,42 millones de hectáreas sembradas tuvieron un rinde promedio de 25,90 quintales, por debajo de los 29 quintales que reunieron 1,8 millón de hectáreas cultivadas hace una década. Sin embargo es inferior a los 30,39 quintales por hectáreas que hizo la soja promedio en los 4,3 millones de hectáreas de la campaña 2006/07, cuando se obtuvo la cosecha récord de 13,07 millones de toneladas.

En retirada. En la vereda de enfrente, la producción ganadera estuvo gobernada por la incertidumbre y el achique. "Los últimos 10 años se caracterizaron por la falta de una tendencia definida en las variables que determinan el crecimiento ganadero, lo que genera incertidumbre y desorientación en el productor. Lo que tiene como resultado el penoso estado en el que se encuentra hoy la ganadería", observa Oscar Melo, docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UCC) y referente en temas ganaderos.

Para el especialista, las variables que incidieron en los últimos 10 años en la producción de carne fueron:

Demanda interna variable con consumos máximos que superaron los 70 kilos por habitante por año y mínimos de 50 kilos, durante la crisis de 2001 y 2002.

Demanda externa muy variable y condicionada por estatutos sanitarios. Desde 1998 hasta ahora en país atravesó cuatro estados sanitarios: libre de aftosa con vacunación (hasta mayo de 2000); libre de aftosa sin vacunación (hasta marzo de 2001); aftósico (de 2001 hasta julio de 20

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