La cadena bovina dejó de traccionar

Sus eslabones están paralizados, a raíz de la crisis mundial y la intervención oficial.

07deNoviembrede2008a las12:03

En el país de las vacas, la producción de carne dejó de ser negocio. Al desaliento que provocó en los últimos 30 meses la batería de intervenciones del Gobierno sobre la cadena de ganados y carnes, que comenzó en marzo de 2006 con la suspensión temporaria de las exportaciones y siguió hasta la actualidad con controles de precios y la regulación del comercio exterior, se le sumó en los últimos 30 días la retracción generada por la crisis internacional. La combinación ha llevado prácticamente a cero el volumen de ventas al exterior de carne vacuna y ha generado una sobreoferta sobre la demanda interna.

Es como si cada uno de los eslabones que integran la cadena estuvieran sujetados por la Doble Nelson, denominación con la que se conoce en la lucha libre a la toma en la que el rival sujeta al contendiente por la espalda, pasa sus brazos por debajo de las axilas del adversario y afirma sus manos arriba de la nuca, lo que les provoca un estado de inmovilización. Otro golpe que deja tambaleando a los ganaderos y a la industria frigorífica.

Eslabones con problemas. En el extremo inicial de la cadena, los criadores siguen soportando las peores consecuencias con una actividad que muestra números en rojo. Hoy producir un ternero en el país tiene un costo de 3,7 pesos por kilo y el precio de venta apenas supera los 3,5 pesos el kilo, muy similar al valor que exhibían en 2005, según admiten desde la Asociación Argentina de Consorcios Rurales de Experimentación Agrícola (Aacrea). Un indicio claro de que la matriz productiva de la ganadería está comprometida.

"El desaliento de los criadores no quedará sólo en sus campos sino que su efecto se trasladará a toda la cadena, al disminuir la oferta de animales para engordar y, en definitiva, la disponibilidad futura de carne para el consumidor", advierten desde la entidad de productores.

Invernadores. En el eslabón inmediato, los invernadores muestran también un escenario de alta inestabilidad. Muchos admiten haber comprado terneros a valores próximos a los cuatro pesos por kilo y ahora tienen que venderlos como novillos gordos a 3,10 pesos, después de haberle agregado a cada uno 120 kilos de carne durante tres meses.

La coyuntura es un poco más aliviada para los engordadores a corral (feedloteros) que cobran la compensación. "El mes pasado, el valor pagado por animal fue de entre 43 y 46 pesos, de acuerdo con el peso final", indicó un productor ganadero de la zona de Marull.

Con una ganancia de peso diaria de alrededor de 1,10 kilo, la compensación durante octubre fue de alrededor de 1,40 peso por cada kilo diario de carne ganado por los novillos.

El reembolso es por el suministro de seis kilos de maíz y tres de soja por animal y por día. En el caso del cereal equivale a la diferencia entre el precio de abastecimiento fijado por Agricultura en 0,293 peso por kilo y el valor FAS teórico que durante el mes pasado promedió 0,380 peso por kilo. En el caso de la oleaginosa, el aporte surge de la diferencia entre el valor oficial de abastecimiento, fijado en 0,462 peso por kilo, y el FAS teórico que en octubre promedió 0,766 peso por kilo.

En marzo, el escenario era diferente. Las compensaciones eran mayores, a partir del alto precio que tenían los granos, y la demanda por parte de los frigoríficos estaba más activa.

Durante ese mes, algunos feedlots llegaron a cobrar muy por encima de los dos pesos por animal por día.

"Hoy se está reponiendo menos hacienda en los corrales; si bien cayó el precio de la invernada también lo hizo el valor del gordo lo que ajusta los números. Además, hoy hay una sobreoferta para el consumo interno", admitió el productor.

Frigoríficos. Está sintiendo sobre sus espaldas la paralización de las exportaciones, a raíz de la crisis financiera i

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