La ganadería argentina sigue liquidando hembras para sostener la oferta de carne

En los diez primeros meses de 2008 la faena de vientres fue de 5,947 millones de cabezas, equivalente al 48,9% del total. En Uruguay ese porcentaje se ubica en el 44,3%.

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22deDiciembrede2008a las12:58

En octubre de 2008 se faenaron 206.550 vacas y 258.340 vaquillonas, una cifra 4,0% y 2,7% superior a la del mismo mes de 2007, respectivamente, según el último informe mensual de carnes difundido por la Oncca.

En los diez primeros meses de este año la faena de hembras (vacas + vaquillonas) fue de 4,527 millones de cabezas (M/cab.), una cifra equivalente al 37,2% del total de animales faenados en dicho período.

En enero-octubre de 2007 la faena de vacas y vaquillonas había sido de 4,166 M/cab., una cifra que entonces representó un 34,0% del total de la faena.

Si a las vacas y vaquillonas sumamos las terneras, la cifra en los diez primeros meses de 2008 sube a 5,947 M/cab., equivalente al 48,9% del total de la faena. En el mismo período de 2007 la faena de todas las categorías de hembras había sido 5,760 M/cab. (47,1% del total).

Es decir: las propias cifras oficiales reconocen que en 2008 la ganadería se siguió comiendo su stock de capital para satisfacer a la demanda de carne.

¿Acaso no era esperable semejante suba en un año donde hubo una fuerte sequía en muchas regiones ganaderas? Posiblemente. Pero, ¿qué ocurrió en el vecino país de Uruguay, que también experimentó (o mejor dicho sigue experimentando) una seca terrible en 2008?

En enero-octubre de 2008 la faena de hembras en Uruguay, según datos oficiales del Instituto Nacional de Carnes (Inac), fue de 830.493 cabezas, una cifra que representó el 44,3% del total de la faena, mientras que en el mismo período de 2007 había sido de 840.453 cabezas (46,1% del total).

Esto implica que, a pesar de la seca, en 2008 la ganadería uruguaya pudo sostener la oferta de carne por medio de una mayor disponibilidad de machos en desmedro de hembras; lo contrario a lo que ocurrió en la Argentina.

Tal fenómeno se explica por el enorme empuje que recibió la ganadería uruguaya en el primer semestre de 2008, cuando los valores de la hacienda alcanzaron niveles récord en sintonía con los precios de la carne bovina en los mercados internacionales; en el segundo semestre esto se acabó a causa de la crisis financiera global.

Los ganaderos argentinos, en cambio, al no recibir las mismas señales favorables que sus pares uruguayos (por la intervención oficial y las trabas a las exportaciones de carnes aplicadas por el gobierno nacional), restringieron las inversiones y en otros casos se desprendieron de una parte o de todo su capital hacienda.

El problema es que el sacrificio de hembras ya ni siquiera alcanza para mantener el mismo nivel de oferta que en 2007, dado que en enero-octubre de 2008 la faena total argentina (machos + hembra) fue de 12,155 M/cab., una cifra 0,6% inferior a la del mismo período del año pasado.

Por otra parte, en enero-octubre de 2008 la producción de carne vacuna a nivel nacional fue de 2,604 millones de toneladas res con hueso, una cifra 1,5% inferior a la del mismo período de 2007, según datos de la Oncca.

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