La estafa de la inflación y la producción agraria

Opinión - Manuel Alvarado Ledesma(*)

02deMayode2009a las08:34

Que no se engañe nadie: el enfriamiento de la economía y la recesión en puertas no serán freno a la inflación galopante.

Los recientes aumentos en los servicios públicos muestran cómo se está resquebrajando la estrategia de ocultar la tierra bajo la alfombra.

La política monetaria laxa -dirigida a no permitir una apreciación del peso- y los instrumentos "policiales" para sujetar los precios son el abono para una próxima explosión inflacionaria.

La inflación causa más estragos que la droga. Ingresa en el sistema económico y destruye el nivel de vida, anula el deseo de progreso e incentiva el canibalismo en la sociedad.

Pero lo peor de todo es que, burlándose de los sistemas de propiedad, convierte a ésta en una quimera. Si hay algo de extraordinario en un sistema de propiedad es su capacidad de transformar cualquier activo en capital, es decir en un factor de producción.

Al pasar por encima de los títulos de propiedad y desarticular su tarea como una picadora de carne, la inflación conduce a la formación de corporaciones, como factores de presión, en desmedro de la democracia participativa.

Cuando hay inflación, la lucha por la distribución reemplaza la cultura de la producción. Y el sistema de protección de los derechos de propiedad queda neutralizado.