Incrementar la producción de pasto

Esto es lo que observaron en Nueva Zelanda y Australia miembros del CREA Lechero Concepción del Uruguay; todo se encuentra abocado a buscar la automatización de los procesos para tener menos personal

12deDiciembrede2009a las08:20

Tanto en Nueva Zelanda como en Australia, a pesar del altísimo valor de la tierra, la mayor parte de las energías de los tamberos y los investigadores está puesta en incrementar la producción de pasto. Pero el mayor uso de ese recurso viene de la mano de una búsqueda de automatización de todos los procesos. Es decir: menos personal.

Tal es la conclusión de un viaje que realizaron a ambas naciones los miembros del CREA Lechero Concepción del Uruguay. "Todos los productores y centros de investigación que visitamos estaban poniendo el foco en producir más materia seca por hectárea; eso nos ayudó a ver por dónde tiene que pasar la intensificación para tener una hectárea más productiva", indicó el asesor del grupo Eduardo Fynn.

Todo apunta a maximizar la producción y utilización del pasto: desde el riego hasta la evaluación de diferentes rotaciones forrajeras", destacó durante una reciente jornada lechera realizada en la sede porteña del Movimiento CREA.

Inversiones
La estabilidad macroeconómica les permite a los tamberos neocelandeses y australianos acceder a créditos a tasas accesibles y plazos extensos para invertir en equipos de riego, playas de alimentación, caminos, aguadas, sistemas de manejo de efluentes, tambos rotativos y detectores automáticos de celo.

Algunos ya están evaluando tecnologías de robotización del ordeño. El personal es caro y escaso (hay que recordar que la población de Nueva Zelanda es de apenas 4,30 millones de habitantes, mientras que la de Australia es del orden de 22,0 millones).

La vaca es considerada como una herramienta que cosecha pasto y produce leche. Nada más. "En ninguna parte vimos gente hablando de producción individual: ellos hablan de producciones por hectárea; la vaca no es un tema para ellos, es sólo un instrumento", apuntó Francisco Garat, miembro del CREA.

Si bien en los últimos años se acentuó la intensificación -que vino de la mano de la mejora de los precios internacionales de las commodities lácteas-, la premisa fundamental es mantener bajo el costo de producción en un marco que no genere complicaciones ambientales.

Nueva Zelanda exporta alrededor del 80% de la leche que produce, mientras que en el caso de Australia ese porcentaje es del orden del 50%. Por ende, los ingresos del sector están muy expuestos a las variaciones de los precios internacionales. Por tal motivo, la producción pasto-intensiva es considerada fundamental para obtener competitividad sin perder capacidad de maniobra ante cambios externos bruscos.

Manejo de efluentes
El grupo visitó el tambo de Mark Shaw, localizado en el estado de Hamilton (en la isla norte de Nueva Zelanda), una zona con un régimen de lluvias del orden de los 1200 milímetros anuales.

Tiene 500 vacas en ordeño (550 totales) en una superficie de 130 hectáreas (4,23 vaca total por hectárea). Dispone de cuatro empleados de tiempo completo. El valor de la tierra es de unos 90.000 dólares neocelandeses por hectárea (alrededor de 64.500 dólares estadounidenses).

En su campo, Shaw mostró las praderas con base de festuca y tréboles. El tambo es rotativo de 50 bajadas. La genética del productor neocelandés es Jersey de origen estadounidense, danés y australiano. Las pariciones se realizan en marzo-abril, agosto-septiembre y el resto en noviembre (con un 75% de preñez por período y descartes del 18-20%).

El productor cuenta con "playas de alimentación" donde se ofrece suplementación a las vacas. Los días de mucha lluvia permanecen en esas playas con una dieta a base de silo de pasturas.

Shaw indicó que ofrece anualmente 1000 kilos de silo de maíz por vaca, 500 kilos de silo de pastura y otros 5

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