Al precio del trigo lo fija el mercado

Después de analizar las conclusiones del Consejo Federal Agropecuario y las declaraciones del Ministro de Agricultura pidiéndole al secretario de Comercio "su intervención para que se le pague al productor el precio pactado por el trigo" me parece que ha llegando la hora de sincerarse y terminar con esta gran mentira, de que el precio internacional que recibirá el productor surgirá de la firma de un acuerdo o por la intervención del estado.

16deDiciembrede2009a las07:43

Mucho menos por una nueva gestión del funcionario de este Gobierno, que fue el responsable de destruir todos los mercados del complejo agroindustrial y promover el enfrentamiento entre los miembros de la misma cadena en vez de construir por medio del diálogo y el consenso, las políticas para mejorar la situación del sector y de todos los argentinos.

Ante la actual situación el Gobierno tiene dos alternativas, para revertir los resultados de esta cosecha en la próxima siembra:
1°- Fijar el precio a pagar diariamente para la actual cosecha y de no haber otros oferentes, el estado se convierta en el único comprador estatizando formalmente la comercialización de trigo y haciéndose cargo de la caída de producción en el futuro.
2°- Liberar el funcionamiento de los mercados y eliminar todas las otras intervenciones en el negocio empresario creadas desde el año 2006, al ser el único sistema para que el precio del trigo al productor sea equivalente al internacional, siempre que recuperemos el funcionamiento pleno de todas las instituciones en la fijación de los precios.

No hay alternativa intermedia para incentivar la producción, hay que volver a la sensatez y adoptar la segunda opción según mi criterio. La producción de trigo aumentaría en pocos años, se aseguraría el consumo interno de harinas y sus derivados a razonables valores, se recuperaría el mercado de trigo del Brasil, porque además de ser el mayor importador trigo del mundo, tenemos las ventajas del arancel común del MERCOSUR y volveríamos a una rotación de cultivo más racional, mejorando la actividad de la cadena agrícola equilibrando a todos sus protagonistas y sus ingresos a través de todo el año.

El precio a pagar al productor equivalente al internacional, no se forma solamente descontando los gastos y las retenciones. Por todas las intervenciones del Gobierno -formal y otras no formales- ocurre que para llegar al precio final, existe prima de riesgo muy alta por la intervención del Gobierno, que naturalmente los exportadores y los molinos descuentan del precio que le pagan al productor.

De las 8 mill. TT de producción en el 2009, solamente 2 millones serían compradas por los exportadores quienes deberían competir con los molinos que tienen que adquirir las otras 6 mill. de TT. Los molinos, además del mayor volumen que tienen asegurado para el consumo interno durante 12 meses, no tienen los riesgos de la contratación de la logística internacional. Por lo tanto, serían los molinos quienes están en mejor condición de pagar al productor el precio lleno del mercado según los acuerdos firmados.

Con la cosecha en puerta y al estar definido producción y demanda en este ciclo, el mercado no prevé ninguna sorpresa por lo tanto nadie tiene apuro de comprar trigo pujando en el mercado. Está asegurado el abastecimiento interno y queda un saldo exportable a través de todo el año por lo cual el precio no llegaría al FAS teórico fijado por Magyp salvo en contadas oportunidades en el actual escenario. A esto hay que agregarle que desapareció la presión de la compra de los molinos Brasileños, por no cumplir con nuestros compromisos y ahora se abastecen en otros mercados. Como ocurre históricamente, en las economías libres o dirigistas, siempre funciona el mercado en la comercialización de commodities.

Volver a la sensatez es poder sembrar 7 millones de hectáreas como lo hicimos en 1929, cosechar 4000 Kg por hectárea con los usos de la tec

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