El campo denuncia que el Estado se queda con la mitad de la renta de la soja
Sólo por retenciones las arcas nacionales se aseguran 35% de los ingresos totales. Este tributo pesa tanto para los grandes como para los pequeños productores.
Cuando acaba de terminar la mayor cosecha de soja de la historia nacional, la presión impositiva sobre el campo vuelve a estar en el foco de las críticas del campo que, a través de las entidades agropecuarias, siguen reclamando una modificación de las alícuotas de retenciones que pesan sobre las exportaciones de granos.
Según un estudio elaborado por el dirigente agrario Néstor Roulet, el Estado se queda con el 48,11% de la renta de la soja en el caso de las tierras sembradas por sus propios dueños y con el 48,74% cuando se trata de explotaciones agrícolas en campos arrendados.
El informe se basa en una hectárea de soja promedio que rindió 32 quintales (10% más que el rendimiento promedio nacional, aclara el autor) con un precio de u$s 340 por tonelada de grano.
Los ingresos por hectárea cosechada alcanzan los u$s 1.088, pero a partir de este número hay que empezar a hacer una lista de descuentos.
