No seguir el juego a los grandes ganadores, el desafío para los matarifes
El eslabón destacó que se debe aprender de lo que sucedió en diciembre; nuevos actores en el mercado y precios elevados

El sendero de precios que recorrió la ganadería desde mediados de diciembre hasta la fecha dejó algunas lecciones, de las cuales los eslabones intermedios del negocio tenemos que tomar nota. El aumento desmedido de precios, con valores que llegaron a superar los $ 2000, tuvo un fuerte traslado a los mostradores, que no pudo ser convalidado por los consumidores y generó un escenario incómodo con nuestros clientes.
Más allá de las expectativas que generó el cambio de gobierno a nivel nacional y el lógico reacomodamiento que se esperaba en las cotizaciones, quedó una enseñanza. Cuando ingresan jugadores no habituales al Mercado Agroganadero de Cañuelas y mueven la aguja con las cotizaciones, no debemos seguirles el juego. Cada cual atiende su juego, dice la canción de Antón Pirulero.
No hay que perder de vista el actual contexto de escasez de hacienda, que comenzó a sentirse con fuerza y presiona a las cotizaciones. En un mercado transparente como el ganadero, regido por las leyes de la oferta y la demanda, la disponibilidad de ganado no es un punto menor.

Cuando en las pasarelas de Cañuelas desembarcan compradores no habituales y de gran espalda económica, tenemos que ser pacientes y no seguirles el juego. Cuando perdemos de vista esa premisa, arrinconamos a las carnicerías y perjudicamos a los consumidores.
En este punto, también debemos reconocer que la especulación que generó la suba del dólar y los faltantes de hacienda tuvieron su influencia, con negocios en Cañuelas que llegaron a números nunca vistos.
Y como siempre, mientras los grandes jugadores se movían con un perfil bajo, pero traccionaron los precios hacia arriba para cubrir sus faltantes de hacienda, el público volcó su enojo ante estos aumentos en los mostradores con los carniceros y los matarifes.

Esto se reflejó en menores ventas para las fiestas navideñas y de fin de año, fechas claves para las que nos veníamos preparando. Las fuertes subas en la hacienda, en donde se convalidaron precios muy por encima de lo habitual, se reflejaron con notorias caídas en las ventas en las carnicerías.
Como eslabón clave en el consumo de carne de todos los argentinos en el día a día, nos queda como lección que debemos aprender a manejar las presiones que ejercen en el negocio, actores que solo piensan en maximizar su rentabilidad, en desmedro del bolsillo castigado de nuestros clientes.

