El riesgo país bajó casi 30% pero la política aún es un salvavidas de plomo

El canje de deuda, el mayor apetito por deuda emergente y los recientes acercamientos con el Club de París y el FMI le dieron impulso a los bonos, que subieron 52% en promedio para los emitidos en pesos. Sobresalieron los cupones atados al crecimiento, que ganaron más de 200%.

27deDiciembrede2010a las07:58

El 2010 fue sin dudas el año en el que finalmente los indicadores de riesgo de la Argentina, aún altísimos, comenzaron a estar más en línea con la realidad local. El riesgo país, el índice que elabora el JPMorgan y que mide la sobretasa que debe pagar el país por encima de un bono del Tesoro de EE.UU., cede este año 27%. Llegó a estar cerca de los 900 puntos a finales de mayo y ahora se encamina a cerrar el año consolidándose por debajo de las 500 unidades.

El dato es positivo, si bien el país continúa pagando una sobretasa muy superior a la de otros países de la región: Brasil tiene un spread de 175 puntos, Perú de 160 puntos y Uruguay de unos 180 puntos. Pero en el caso de Brasil y Perú (economías con grado de inversión), por ejemplo, vieron una reducción de entre 8% y 4% respectivamente este año. De hecho, el riesgo país local es uno de los que más bajó en el año después de Ucrania (la otra apuesta de alto voltaje que buscaron los inversores dentro del universo emergente).

De todas formas, el spread de Argentina sigue siendo de los más altos entre los emergentes. ¿Las razones? Según Javier Kulesz, de UBS Investment Bank, se debe a temas políticos. Hace un mes se realizó en Nueva York una cumbre de banqueros para hablar sobre Argentina (la última del año), organizada por EMTA (asociación que nuclea a bancos y fondos de inversión). En esa exposición, Kulesz dijo que “no hay razón para que los spreads de Argentina sean de 400 puntos básicos más que Brasil o Perú...ese riesgo adicional está ligado a la política, y la política en la Argentina es muy fluida”. En la misma línea, Hans Humes –del fondo de inversión Greylock Capital Management– coincidió que Argentina está “subvaluada” en comparación con los países de la región. La incertidumbre política condiciona mayores bajas.

Parte de este efecto negativo fue mitigado por las operaciones de deuda. El canje, que obtuvo un nivel global de aceptación del 92% del total de la deuda (sumando la operación del 2005 y la cerrada a fines de junio de este año), le dio impulso a los bonos. También fueron ayudados, con el año a punto de terminar, por el inicio de las negociaciones con el Club de París y el pedido al FMI para “asesorar técnicamente” al Indec. Habrá que ver qué pasa con la reciente reapertura del canje por los u$s 6.000 millones restantes.

Los bonos, de todas formas, no tuvieron el brillo de otros años: los títulos en pesos treparon en promedio un 52,5%, mientras que los de dólares ganaron mucho menos (13%). Se destacaron ampliamente los cupones ligados al PBI que volaron hasta 215% en el caso de los emitidos en moneda local. Esto tiene que ver con los recurrentes pronósticos al alza de crecimiento de la economía local, que terminaría el año con un incremento del 9%, implicando un pago –recién en 2011– de u$s 2.600 millones por los cupones, según Barclays Capital. Se entiende por qué los inversores se volcaron a comprar este instrumento, que se mantiene en el tope de las recomendaciones de inversión.

Las menores variaciones de este año se explican también por las fuertes subas del 2009. Los títulos en pesos habían ganado 147% en promedio y los de dólares, 135%. Claro, venían de un 2008 en el que se vieron bajas en torno al 50%.

Pero resulta positivo cómo aumentó el volumen negociado en la plaza local. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE) el caudal de operaciones con bonos crece 53%, impulsado además por el ingreso de dólares del exterior para hacer sus apuestas.

Este flujo fue también determina

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