Los problemas de siempre y una inflexión lechera a futuro
Quien mira por primera vez a la lechería argentina hoy, puede encontrar tantas opiniones y tan pocas decisiones que se aturdiría con sólo intentar involucrarse en el tema.
Actualmente el sector se encuentra con los siguientes puntos que reúnen conflicto y oportunidad. Buenos precios internacionales, buen nivel de demanda para poder exportar, alta productividad en tambos, uso máximo de la capacidad industrial instalada, bajos precios al productor, sostenida demanda interna con un consumo de 207 litros per cápita anuales, falta de normativa y ordenamiento, tironeo entre dirigentes tamberos, buena proyección climática, un Gobierno nacional que no puede dejar de ser tendencioso en sus decisiones, inundación de quesos en el mercado interno, e industriales que quieren ganar siempre, como en cualquier negocio. Más o menos así está la cosa.
El viernes pasado hubo en Córdoba un coloquio donde estuvieron representados todos, menos los que andan por el eslabón comercial lechero. Ahí, tal como lo reflejó LA OPINION, se pudo escuchar de todo, muchas miradas, muchas coincidencias, pero también distintas maneras de plantear las alternativas, con mayor o menor brillantez en el tratamiento, con desgastada educación. El panorama quedó claro. La industria tiene que pasar a procesar más, pagar como corresponde por una leche que gane en litros y calidad, pero hasta que todo eso llegue será el diálogo, la disminución de diferencias, el privilegio del beneficio conjunto y no personal, lo que tenga que primar.
