Mientras las arcas locales se achican, las reservas crecen 30% en la región

Por la entrada de divisas, las reservas crecen en todos los bancos centrales de América Latina pero en la Argentina caen. El uso de reservas para el pago de deuda, la fuga de divisas y la política de “ancla cambiaria” explican el desacople. La relación reservas-PIB cayó del 15,3% al 13,1% desde el 2005.

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03deAgostode2011a las07:33

La Argentina se despega del resto de la región en materia de acumulación de reservas, una red de seguridad que supo ser orgullo del Gobierno. A fuerza de fuga de divisas, ventas para mantener a raya la cotización del dólar y, por sobre todo, el uso de reservas para el pago de deuda, la arcas del Banco Central se están quedando con poco poder de fuego en comparación con las disponibilidades de los países vecinos.

Las reservas de todos los bancos centrales de la región crecieron al 26,8% anualizado en junio último, según un análisis del Bank of America. En la lista hay sólo dos excepciones: Venezuela y la Argentina.

El flujo de capitales entrantes en la mayor parte de los países latinoamericanos fuerza a las autoridades monetarias a un agresivo programa de compras, para evitar una apreciación excesiva de sus monedas, con su consecuente pérdida de competitividad. Mientras que los países latinoamericanos vieron crecer la relación reservas respecto del PBI del 13,2% en 2005 al 14,9% en junio pasado, la Argentina vio caer esa participación del 15,3% al 13,1% en el mismo plazo.

Más preocupante aún, las reservas de la Argentina pasaron de representar el equivalente a 11,2 meses de importaciones a ser suficientes para pagar 8,4 meses de compras al exterior. Esta relación entre reservas e importaciones se vió agravada por el crecimiento de las importaciones.

El Bank of América estima que la Argentina una caída de las reservas en lo que queda del año que reducirá el stock de divisas del Central de los casi u$s 52.000 millones actuales a unos u$s 48.000 millones a fin de año, un escenario que obligará al Gobierno que surja de las elecciones de octubre a pensar en nuevas fuentes de financiamiento para hacer frente a los vencimientos del año próximo, además de reconsiderar la estructura del gasto público.

“El cuello de botella llega en 2012, porque según proyectamos el Central va a tener alrededor de u$s 1.000 millones para usar en el pago de deuda, mientras que la brecha de financiamiento en el año va a ser de u$s 10.000”, comentó Rodrigo Alvarez, titular de la consultora Ecolatina. “El próximo gobierno tendrá que salir financiarse a financiarse al mercado, modificar la carta orgánica del BCRA para ampliar la utilización de reservas, buscar un ajuste del gasto fiscal, o todo ello junto”, agregó el economista.

Por Matías Barbería.

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