Sin tractores por impedimentos oficiales, se deteriora el comercio

Desde principios de año existe en el mundo industrial una nueva preocupación, la de las licencias no automáticas. Sumados a los trámites automáticos previos a las exportaciones e importaciones, se añadió desde el verano el condimento de las Licencias No automáticas (LNA), que están dilapidando las estructuras de producción y comercio local, afectando en gran medida a todo lo ligado al sector agropecuario.

18deAgostode2011a las09:27

Son ya muchos los productos afectados por LNA, debiendo su importador realizar un trámite previo ante las autoridades administrativas pertinentes, quienes estudiarán si es conveniente o no otorgar la autorización. Formalmente la autoridad de aplicación cuenta con 30 días a partir del ingreso de la solicitud para revisar la licencia en forma individual, pero en caso de que decida reunir varias solicitudes y analizarlas conjuntamente, podrá tomarse 60 días para decidir si las acepta o no.

Desde el Gobierno sostienen que esta medida ayuda a proteger a la industria local, a mantener el nivel de empleo y a no afectar el Plan de Reindustrialización iniciado por la administración kirchnerista. El Ministerio de Industria se refirió al objetivo de esta resolución, explicando que no hace más que defender al mercado interno de la competencia desleal. La ministra Débora Giorgi fundamentó que las nuevas licencias se aplican sobre productos que se fabrican en el país y que merecen ser protegidos porque han hecho inversiones para ganar competitividad, sustituyendo importaciones, que es lo que se busca como efecto de fondo. Además, aclaró que las excepciones estarán debidamente contempladas para evitar inconvenientes en el normal abastecimiento de la cadena productiva.

De todas estas promesas, nada se cumple, porque ya hay comercios por demás afectados en nuestra ciudad y la región, siendo un claro ejemplo la venta de maquinaria agrícola que se encuentra paralizada, sobre todo en el segmento de tractores desde comienzos de este año.

Luis Reyes, el titular de Cosechar Comercial, el concesionario Valtra en nuestra ciudad explicita que “la intención de traer inversiones al país no es errada, sin embargo en las empresas son claros cuando dicen que no es fácil de un día para el otro empezar a fabricar tractores”.

La intención del Gobierno es promover la industria local, pero sin darse cuenta que actualmente no existe capacidad instalada que posibilite la terminación de productos importados. En este sentido, Julián Domínguez, el ministro de Agricultura, es el que a puertas cerradas reconoce lo erróneo de esta medida, pero tal como nos tiene acostumbrados esta administración nacional, no se demuestra capacidad de rebobinar la decisión permitiendo que se vaya formando esa capacidad.

A fines de mayo, cuando las internas provinciales tenían la ebullición puesta en la oferta política, el entonces aspirante a la Casa Gris santafesina, Rafael Bielsa llegaba a Rafaela con el secretario de Industria de la Nación, Eduardo Bianchi. En esa oportunidad, reunido con empresarios y comerciantes locales, no supo entregarles respuestas alternativas al caso.

En nuestro país se venden anualmente unos seis mil tractores al año, mientras que se producen en el territorio hasta 1.200, existiendo una falencia productiva, sumada a una mayor demanda absolutamente insatisfecha, que sólo quedó restringida a lo que Reyes explica como una mirada “uno a uno”. “Lo que quiso el Gobierno es que se importe un tractor y se exporte uno, no les importó otra cosa, dejando en el camino muchas cosas, como por ejemplo la complementación productiva que se da a través del Mercosur, con el caso de Brasil y Argentina”. Lo que más rápido pudo resolver el Gobierno fue el intercambio de automóviles, lo cual terminó generando inconvenientes aún irresueltos hasta en las ventas argentinas de leche en polvo a ese destino. Entonces existe además de una limi

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