Hace más de 50 años que no va al médico y cuenta su receta: "Lo cumplí”
La vida pausada del campo, las historias que parecen leyendas y la identidad de un pueblo que empieza a abrirse al turismo
PorLlegar a Berdier no es fácil. Desde la Ruta Provincial 191 hay que recorrer unos siete kilómetros de tierra que, si llueve, pueden convertirse en un desafío. Pero si el clima acompaña, el viaje vale la pena.
Hace 50 años que no va al médico
En este rincón bonaerense donde el tiempo parece haberse detenido, Viajar en Foco —el canal de YouTube dedicado a recorrer pueblos de Argentina— se encontró con una historia singular que rápidamente se volvió inolvidable: la de un hombre que no va al médico desde hace 50 años y que, según él mismo, se mantiene sano gracias a un consejo sobrenatural.
“Me dijo una vieja bruja que la vio a mi hija: ‘Vos dejalo que viva tomando vino todo lo que él quiera, que así va a vivir mucho tiempo’. Y bueno, la hija me lo dijo… y yo lo cumplí”, cuenta entre risas.
Tiene 71 años, vive solo y está convencido de que su estilo de vida es su fórmula de longevidad. Se levanta al amanecer, enciende el fuego a leña, toma mate con lo que quedó de la noche anterior, y después… un poco de vino. No sufre enfermedades ni dolencias, nunca se hizo chequeos desde que dejó el servicio militar y asegura que su salud está intacta. Siempre trabajó en el campo, domando caballos, sin horarios fijos ni ataduras.

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El costo del transporte de cargas acumuló una suba del 30,3% en nueve meses: el impacto del gasoilPero no es solo su forma de vivir lo que llama la atención. Bajo la almohada y el colchón guarda cuchillos —cuatro en total— porque, según dice, no tiene otra arma y prefiere estar preparado. “A mí nadie me molesta porque yo no molesto a nadie”, resume, mientras muestra uno de sus cuchillos de más de 35 centímetros.

Berdier, el pueblo que lo cobija desde hace 54 años, tiene apenas unos 150 habitantes. Todos se conocen. Si alguien se lleva algo ajeno, todos saben quién fue. Las casas antiguas de ladrillo a la vista, la plaza impecable con un monumento a los héroes de Malvinas y las diagonales que le dan su apodo —“el pueblo de las diagonales”— dibujan una postal única. Las ovejas y los caballos andan sueltos, la siesta se respeta y las estaciones del año todavía marcan el ritmo de la vida.
Carlitos, vecino que reabrió el club
En los últimos años, Berdier empezó a abrirse al turismo. La Fiesta de la Tortita Negra, en octubre, atrae a cientos de visitantes. La cervecería del vagón —que abre solo en verano—, el club del pueblo y una nueva parrilla gourmet impulsan la economía local. Uno de los motores de este pequeño renacer es Carlitos, un vecino que reabrió el Club Marzano para ofrecer comida, peñas y encuentros los fines de semana.
La suya también es una historia de resiliencia: perdió su casa en Salto por una inundación, pero eligió no quedarse de brazos cruzados. “Esto es del pueblo, no mío. Lo hicimos para que la gente venga, disfrute y se sienta parte”, cuenta emocionado. Mientras sigue reconstruyendo su vida, también ayuda a vecinos que lo perdieron todo.
“Hay que seguir adelante. Si te cruzás de brazos, ¿qué hacés?”, reflexiona.
El recorrido por Berdier también incluye una visita a la vieja estación de tren, una joya arquitectónica francesa de 1910 que hoy se encuentra en ruinas. A diferencia de otras estaciones convertidas en museos o centros culturales, esta quedó abandonada. El deterioro, como señalan desde el canal, no fue solo del tiempo: “Lo que maltrata las cosas, en general, es el humano”.
Viajar en Foco cierra el episodio con una reflexión que resume el espíritu del viaje: “En lo humilde, en lo simple, está la belleza. Para nosotros, ese es el verdadero lujo”.
Porque en pueblos como Berdier no solo se descubren paisajes rurales y buena comida. Se descubren personas. Se escucha la voz de una Argentina profunda, a veces olvidada, pero llena de historias que emocionan, enseñan y dejan huella.
