Los cambios en la aplicación de los sistemas para los OGM

El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Lorenzo Basso; Guillermo Mentruyt, ASA Dow AgroSciences, y Gustavo Idígoras, ex consejero Agrícola de Argentina en la UE y consultor privado disertaron sobre cómo afectará el nuevo marco regulatorio para los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), el papel de la Argentina en el mundo y los desafío frente al escenario internacional. El papel de la industria y del Estado.

20deAgostode2011a las08:44

En la última jornada del XIX Congreso Aapresid, que se desarrolló en Metropolitano Rosario, se concretó la segunda parte del simposio sobre Biotecnología, una actividad desabordada de público que se centró en las políticas en torno al fortalecimiento del sistema regulatorio en Argentina, la nueva ley de semillas, y la necesidad de enfocar el tema de la propiedad intelectual de las patentes.

El panel fue moderado por Miguel Rapela, director  ejecutivo de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y la Asociación Argentina para la protección de Obtenciones Vegetales (APROV). Fue también el encargado de recordar cada etapa de este sistema altamente complejo sobre Bioseguridad.

La visión de las políticas  estatales y los principios generales del nuevo marco normativo, fueron aportados por el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Lorenzo Basso, quien rescató el papel del gobierno a la hora de aportar decisión política para enfrentar los nuevos cambios regulatorios en materia de biotecnología y los OGM. También exhortó a la industria privada a continuar con la inversión.

En tanto, el Ing. Agr. Guillermo Mentruyt, brindó la visión de la industria desde su rol en ASA y aportó algunos detalles para el fortalecimiento del sistema regulatorio para la Biotecnología. Para el ingeniero, los beneficios para Argentina fueron muy importantes:
“En 2006 era el 2° productor mundial de cultivos transgénicos y aún estamos muy bien”.

Mentruyt, mencionó que el beneficio para el país fue de 20.240 millones de US$ en 10 años; la
generación de empleo fue de 998.000 puestos de trabajo, entre otros aspectos a destacar. 
“¿Qué consecuencias va a traer esta actualización del sistema regulatorio?”, se preguntó.
Para luego explicar las solicitudes de experimentación para las actividades a campo necesarias para la introducción de nuevos eventos.

Según el especialista, habrá que Facilitar la producción y disponibilidad de semilla para el lanzamiento en Argentina después de las aprobaciones de los nuevos eventos.

Sin duda, para Mentruyt, existen sobrados ejemplos para observar los beneficios para los agricultores argentinos: “Acceso a productos de última tecnología, disponibilidad de más herramientas, y más efectivas para el control de plagas y malezas. Además del mayor rendimiento de los cultivos y mayor calidad de la producción”. Aunque también resaltó beneficios para el país,
Como el aumento de la producción nacional, el aumento de las exportaciones y una generación mayor de empleo.

“Los cambios en las regulaciones, y la voluntad política para que los agricultores puedan acceder a las tecnologías más avanzadas, ayudarán a recuperar el liderazgo global que Argentina tuvo en los primeros años de la Biotecnología”, destacó.

A su turno, el ex consejero Agrícola de Argentina en la UE, Gustavo Idígoras, expuso sobre el proceso de integración público. Mencionó las cuatro (4) resoluciones nuevas que “van a cambiar el nuevo panorama en la agroindustria”, dentro del sistema regulatorio argentino para la biotecnología.

Para Idígoras, si bien hubo demoras indebidas y falta de diálogo, la industria propuso iniciativas, el gobierno convocó diálogo y se han sumado otros actores como las universidades, centros de investigación, INTA. “Se van acordando áreas de consenso, pero no podemos quedarno

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