El rescate menos pensado: China le lanza un salvavidas a Estados Unidos y Europa

Sus dos principales clientes están tratando de evitar una recesión, por lo que el gobierno prefiere flexibilizar un poco el tipo de cambio para impulsar las exportaciones de ambos. Y de paso, controlar una inflación interna que amenaza con desbocarse.

23deAgostode2011a las10:16

Ya casi no quedan dudas de que, en un mundo globalizado, no sólo todos pueden ser afectados por la crisis en una determinada región del mundo, sino que también se pueden invertir los roles históricos. ¿Cómo explicar sino que el próximo éxito de Hollywood pueda llegar a ser un Western chino que está arrasando en las boleterías de los cines asiáticos? Se trata del film “Deja las balas volar”, producida en Hong Kong y a punto de convertirse en récord de taquilla en China. Por lo que tampoco debería sorprender que, en plena crisis de EE.UU. y la zona euro (con el riesgo de contagio a todo el mundo, puesto que ellos dos representan el 50% del PIB global), sea China quien emerja como el 7mo de Caballería en camino a rescatar a ambas economías.

Después de varios años de reclamarle al gobierno chino una flexibilización de su política cambiaria (salvo algunas excepciones, el yuan siguió una especie de caja de conversión con un tipo de cambio anclado al dólar), ahora las autoridades estarían cumpliendo con lo exigido.

Pero el reclamo por una modificación del tipo de cambio no es nuevo. En 2010, dos años después de la hecatombe financiera por la caída de Lehman Brothers, el ex secretario del Tesoro Henry Paulson seguía insistiendo con esta flexibilización que les permitiera a las empresas de EE.UU. competir en mejores condiciones con sus pares chinas. E incluso el Congreso estadounidense amagó en su momento con aprobar sanciones comerciales a China por aplicar esta política de yuan barato (según el FMI, el tipo de cambio podría estar hasta un 23% por debajo de su valor de equilibrio).

Es así que por primera vez en 17 años, el yuan pasó por debajo de la barrera de 6,4 unidades por dólar, una apreciación que en el último año ya lleva un 6,3%. Con una política cambiaria muy rígida que sólo se tomó un respiro entre 2005 y 2008 (el yuan se apreció un 21% en ese período), los analistas ven este cambio de política como una forma de mostrar su poderío económico global y, de paso, como antídoto contra una tasa de inflación que comienza a inquietar y que ya alcanzó el 6,5% interanual.

“Aparte de ser un instrumento de lucha contra la inflación, un yuan más fuerte representa una señal para afirmar que China contribuye a restaurar la confianza en la economía mundial. El gobierno quiere mostrar de esta forma que asume su responsabilidad como segunda potencia económica mundial”, afirmó el analista David Cohen, antiguo funcionario de la Reserva Federal. Esta visión es compartida por numerosos analistas que ven en el gesto del gobierno chino una forma de sostener la demanda de sus dos principales clientes: EE.UU. y la Unión Europea.

Contra la trampa de la deuda excesiva, el alto desempleo y el bajo crecimiento europeo y estadounidense, China puede servir de “salvador de la patria‘ y evitar que estos mercados dejen de comprar productos made in China. Con la apreciación de su moneda (en lo que va del año ya alcanza el 3,1% y algunos analistas creen que puede llegar al 6% durante 2011), se debilitan el dólar y el euro, impulsando las exportaciones hacia el mercado chino.

Otro que se anotó para saludar las modificaciones en la política cambiaria fue Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial. “Las circunstancias han cambiado un poco. Y así como China comenzó a preocuparse por su tasa de inflación, lo que permitió que se alcanzara un cierto consenso para apreciar su moneda, esto podría ayudar a la estabilización del sistema internacional”, sostuvo el funcionario.

En la visión de las autoridades c

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