La ganadería argentina navega entre lo real y lo ficticio

Las promesas del gobierno a largo plazo contrastan con los números que hoy exhibe el sector.

26deSeptiembrede2011a las06:46

Mientras la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se deshace en promesas productivas de largo plazo, la ganadería argentina muestra cifras paupérrimas de faena, exportación y consumo.

Como se recordará, la mandataria nacional presentó a principios de septiembre en Tecnópolis el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020 que, entre otras cuestiones, prevé aumentar la producción de granos hasta 160 millones de toneladas anuales y los montos exportables de carnes a un millón de toneladas.

Los anuncios realizados en torno a la exportación de carne parecen contrastar con la realidad que hoy exhibe el sector, con ventas externas en baja, un nivel de faena en los mínimos de las últimas dos décadas y un consumo interno que se cae a pedazos, porque los precios de los cortes cárnicos se alejan cada vez más del bolsillo de los argentinos.

No son pocos los que aseguran que el anuncio de exportaciones por un millón de toneladas para el 2020 será imposible de cumplir.

Todos los indicadores cárnicos muestran que la actividad necesitará más de una década para quintuplicar los actuales niveles de exportaciones.

En definitiva, todo indica que el optimismo manifestado en el discurso oficial dista, y mucho, de la realidad que muestran las estadísticas del sector.

De acuerdo con estimaciones del último informe sectorial elaborado por Ciccra, en julio de este año la faena de hacienda vacuna se ubicó en torno a las 890.000 cabezas mensuales y con ello igualó el promedio de los últimos once meses.

Hay que remontarse a diez años atrás para encontrar un período tan extenso con una faena mensual siempre inferior al millón de cabezas. Justamente se trata del intervalo comprendido entre abril del 2001 y marzo del 2002, período en el cual la cadena de ganado y carne vacuna enfrentó el cierre generalizado de los mercados de exportación a raíz del rebrote de aftosa que se detectó a mediados del 2000, sólo unos meses después de que el país recibiera la calificación oficial (de la OIE) de libre de aftosa sin vacunación. Pero en esa ocasión el promedio mensual fue incluso levemente superior al actual (5,2%), ya que había alcanzado las 942.270 cabezas.

En total se habrían faenado unas 892.000 cabezas vacunas en el séptimo mes del año, guarismo que habría resultado un 5,6% mayor que el de junio pero un 11,3% menor que el nivel registrado en julio del año pasado. En términos absolutos, en julio se faenaron 113.600 cabezas menos que doce meses antes.

El ritmo de caída de la faena vacuna, que se venía desacelerando fuerte hasta mayo, se estabilizó en los últimos dos meses en torno al 11% anual.

En el acumulado de los primeros siete meses del año la faena vacuna habría alcanzado un nivel de 6,15 millones de cabezas. En relación con el mismo período del 2010 habría acumulado una disminución del 12,8% (-907.800 cabezas) y en la comparación con el máximo de enero-julio del 2009 la caída se habría elevado hasta el 33,5% (-3,1 millones de cabezas). Es importante resaltar que fueron los peores primeros siete meses de los últimos veintidós años.

Por su parte, la participación de las hembras en la faena total continuó perdiendo importancia: alcanzó en julio un piso de 37,4%. De esta forma la fase de retención de hembras ya cumplió quince meses ininterrumpidos y en los primeros siete meses del año el promedio se ubicó en el 38,6%, el registro más bajo de los últimos veintidós años. Sólo en el período enero-julio del 2006, anormal debido al primer cierre de los mercados externos por parte del propio gobierno argentino, se registró también una participación de las hembras en la faena total inferior al 40% (pero fue del 39,7%).

La producción de carne vacuna totalizó 202.000 to

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