Cómo mejorar la producción en suelos semiáridos: una herramienta clave para fortalecer la ganadería

Un estudio del INTA Quines analizó el desempeño del buffel grass en San Luis y aportó pautas de manejo, implantación y carga animal para mejorar la producción forrajera en áreas degradadas

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Cómo mejorar la producción en suelos semiáridos: una herramienta clave para fortalecer la ganadería
19deDiciembrede2025a las08:22

Con el objetivo de mejorar la producción en suelos semiáridos, un equipo de investigación de INTA Quines evaluó el comportamiento del buffel grass como  recurso forrajero en San Luis. Los resultados aportaron datos sobre producción, receptividad, manejo y recomendaciones para la planificación ganadera en esta área.

Qué es el buffel grass

El buffel grass (Cenchrus ciliaris L.) es una hierba de origen africano, ampliamente utilizada en regiones áridas y semiáridas por su capacidad de adaptación a suelos y climas con marcada escasez de lluvias. Se caracteriza por su resistencia a la sequía, su rápido rebrote y su buen aporte forrajero, lo que lo convierte en una alternativa estratégica para la recuperación de áreas degradadas y el sostenimiento de la ganadería en este tipo de ambientes.

“El buffel grass puede convertirse en una herramienta clave para los productores de la región, siempre y cuando se implante y maneje de manera responsable”, señaló Héctor Andrada, investigador de la Agencia de Extensión Rural del INTA Quines, San Luis.  

Resultados productivos y pautas de manejo

De acuerdo a los resultados, se determinó una serie de pautas, donde recomiendan una densidad de siembra de 7-8 kilos, la importancia de las lluvias para una siembra exitosa, un manejo sostenible para un período de crecimiento, evaluación de acuerdo con el número de plantas por metro y definir su aprovechamiento  forrajero o dejar semillar para una correcta implantación y posterior aprovechamiento. 

Este sistema permitió contrastar el rendimiento bajo manejo con la producción acumulada del ciclo, con el objetivo de mostrar las diferencias en la eficiencia del aprovechamiento. 

Comprar semillas de pasturas

Con respecto a la receptividad, el trabajo aplicó un modelo de parcelamiento que ajusta la carga animal de acuerdo con la disponibilidad forrajera. “Este sistema permite optimizar el uso del recurso, evitando el sobrepastoreo y asegurando el equilibrio entre oferta y demanda”, explicó Andrada.

La implantación del buffel grass se recomienda al inicio de la temporada de lluvias, con desmonte selectivo, rolo y cajón sembrador. La semilla debe quedar cubierta con una capa fina de suelo, sin excesos de profundidad que limiten la emergencia. Además, la pastura debe implantarse únicamente en áreas degradadas, sin desplazar pastizales naturales en buen estado.

Buffelgrass

Según la evaluación, una implantación exitosa se alcanza entre 8 y 10 plantas por metro cuadrado, verificadas al año siguiente de la siembra. En esas condiciones, la pastura puede llegar a producir hasta 3000 kilos de materia seca por hectárea, siempre que se maneje con descansos adecuados, carga moderada y pastoreo rotativo.

“No se trata de una solución aislada, el buffel grass es parte de una estrategia de planificación forrajera a corto, mediano y largo plazo”, indicó Andrada, y agregó: “Integrado con el pastizal natural, este recurso contribuye tanto a la recuperación de áreas degradadas como al fortalecimiento de la resiliencia productiva en sistemas ganaderos del semiárido puntano”.

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