Con el BCRA más atento que nunca, el dólar cumple un mes de "Convertibilidad" a $ 4,24

El desincentivo por el dólar planchado y los estrictos controles de AFIP en la city hicieron que este mes el volumen de negocios cayera un 20% en el mercado cambiario.

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29deSeptiembrede2011a las07:34

El mensaje parece tener menos sentido económico que psicológico: la mesa de dinero del Banco Central se esfuerza, desde hace cuatro días, en dejar al dólar congelado hasta la última milésima de peso en el mercado cambiario mayorista. No persigue con esto sólo el objetivo de asegurarse un precio de cierre. Sino, prácticamente, una obsesión por mantenerlo en cada minuto de la rueda con la misma cotización que le impuso el viernes pasado: los $ 4,2050.

“No deben ser pocos los años que habría que remontarse para encontrar una moneda estadounidense operando en un único precio durante tantas ruedas consecutivas. La autoridad monetaria le ha puesto un piso y un techo al tipo de cambio en el mismo nivel”, comentó ayer Claudio Burelli, jefe de operaciones de Puente.

El equipo de Mercedes Marcó del Pont logra mantener por estos días una Convertibilidad de hecho. Su respaldo está dado por el poder de fuego con el que cuenta la entidad para imponer sus propios movimientos en la plaza. Pero, también, por los fuertes operativos de control que efectúan los organimos oficiales diariamente en la city. Esto hizo que, a lo largo de todo septiembre, el dólar se mantuviera prácticamente inamovible en las pizarras minoristas, en una paridad con el peso de “ 4,24 a 1”. En los mismos días, el mercado sintió una caída de al menos 20% en su volumen promedio diario: de los $ 570 millones diarios que se registraban en los últimos días de agosto, a los $ 440 millones actuales.
“Se está operando menos, claramente, por el hecho de que al plancharse el dólar de esta manera, el negocio pierde atractivo y entonces hay menos actividad. Ya se cumplieron 72 horas ininterrumpidas con dólar a $ 4,2050”, completó Burelli.

El desincentivo no es sólo una cuestión de precio; sino, también, de regulación. Ayer, por caso, los inspectores de la AFIP volvieron a visitar las casas de cambio para hacer notar su estricta supervisión: “Hoy acá vino esta gente”, comentó el operador de una mesa de dinero. “Estuvieron tranquilos... pidieron información de las operaciones que hacíamos. Nada raro. Quieren ver la calidad de los negocios que estás haciendo: qué vendiste, qué tipo de operaciones hiciste. Monitorean más que nada el mostrador”, dijo.
Los analistas atribuyen a estos controles oficiales la gran brecha que todavía mantiene el dólar paralelo, que ayer se ofertaba en el microcentro porteño a $ 4,45.
Desde el Central niegan el argumento y consideran que por ahora “los controles tendrán que seguir existiendo”. Y hasta, quizá, ir acentuándose.

“Son algo habitual. Es lógico que existan porque al ver cómo opera el colero, o el arbolito, se nota obviamente que hay violaciones normas cambiarias y evasión fiscal. El argumento de que esto alimenta el mercado negro es de los operadores de la city que no quieren blanquear sus negocios”, agregan.

El Central logró desestimular a tal punto la demanda que, ayer, le alcanzó apenas una suma de u$s 25 millones para dormir el valor al que cotizó la divisa en la plaza cambiaria. Así y todo, la desvalorización del oro y el euro, junto al pago a un organismo internacional, provocaron una caída de u$s 90 millones en sus reservas, que quedaron en $ 48.893 millones.

Por Ignacio Olivera Doll.

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