Volvieron las suspensiones en el sector automotor por Brasil
Débora Giorgi es, probablemente, una de las funcionarias más consustanciadas con el modelo. Hay que tomarse el trabajo de seguir, en cualquier acto público, a la ministra de Industria mientras habla la presidenta Cristina Kirchner: asiente con la cabeza cada sentencia de la jefa del Estado sobre la producción.
En las últimas horas, Giorgi dejó un mensaje abarcador entre fabricantes de autos: sugirió no "dramatizar" la situación. Aunque no es aún un drama, el escenario empezó a inquietarla ayer, con una novedad que no se oía aquí desde la crisis de 2008: como consecuencia del menor crecimiento de Brasil, Fiat suspendió un turno de la línea de producción en su planta de Ferreyra, Córdoba.
Así, 400 empleados no trabajarán esta semana y cobrarán el 75% del salario hasta el jueves; el viernes no recibirán paga. La decisión, que por ahora durará una semana, se suma a perturbaciones que padecen otras compañías, como Renault, que bajó en estos días el adicional de vehículos que había sumado al stock gracias al ritmo comprador de Brasil. Pero no: desde hace un mes, la demanda del socio del Mercosur hacia acá, que crecía a un nivel de entre el 12 y el 15% anual, cayó al 2 por ciento.
