Volvieron las suspensiones en el sector automotor por Brasil

Débora Giorgi es, probablemente, una de las funcionarias más consustanciadas con el modelo. Hay que tomarse el trabajo de seguir, en cualquier acto público, a la ministra de Industria mientras habla la presidenta Cristina Kirchner: asiente con la cabeza cada sentencia de la jefa del Estado sobre la producción.

04deOctubrede2011a las08:03

En las últimas horas, Giorgi dejó un mensaje abarcador entre fabricantes de autos: sugirió no "dramatizar" la situación. Aunque no es aún un drama, el escenario empezó a inquietarla ayer, con una novedad que no se oía aquí desde la crisis de 2008: como consecuencia del menor crecimiento de Brasil, Fiat suspendió un turno de la línea de producción en su planta de Ferreyra, Córdoba.

Así, 400 empleados no trabajarán esta semana y cobrarán el 75% del salario hasta el jueves; el viernes no recibirán paga. La decisión, que por ahora durará una semana, se suma a perturbaciones que padecen otras compañías, como Renault, que bajó en estos días el adicional de vehículos que había sumado al stock gracias al ritmo comprador de Brasil. Pero no: desde hace un mes, la demanda del socio del Mercosur hacia acá, que crecía a un nivel de entre el 12 y el 15% anual, cayó al 2 por ciento.

El freno coincide con medidas tomadas a raíz de la crisis. En un breve comunicado difundido ayer, Fiat afirmó que "las suspensiones anunciadas, que afectan personal de uno de los turnos de trabajo, se deben a falta de materiales para mantener el mismo ritmo de producción, combinada con la necesidad de adecuación de las líneas para la fabricación de un nuevo modelo y, en menor medida, a la necesidad de ajuste general de stocks".

La idea general es, de todos modos, no levantar la perdiz. En realidad, las tribulaciones de la firma italiana se filtraron desde la segunda línea del Smata, encarnada por Leonardo Almada, vocero del sindicato provincial, que dijo ayer que la medida se debía "a la acumulación de stock en Brasil" y desencadenó un revuelo. Horas más tarde, LA NACION consultó al secretario gremial y candidato a conducir Smata en diciembre, Ricardo Pignanelli, que fue más cauto. "Hablé con el secretario de Córdoba y me dijo que me quedara tranquilo, que era solamente una semana y que se debía a que algunos componentes no estaban entrando", dijo.

Pero en las empresas no están tan seguros. "A información de hoy, no suspendimos gente -dijeron en Toyota-. Vamos a ver en la semana. Esto es un día a día." Complican además las trabas en la frontera. Fiat, que exporta a Brasil 15.000 modelos Siena y Palio por mes, tiene unos 12.000 parados en la Aduana brasileña. Es decir, casi el equivalente a un mes de producción. Es la más expuesta por motivos de proporciones: vende a ese destino el 85% de los vehículos que fabrica. "No está descartado", dijeron en Renault cuando se les preguntó si habría, además de recorte de stock adicional, suspensión de gente. "Lo estamos siguiendo", agregaron en General Motors, que vende el Chevrolet Agile al mercado brasileño. "No hay nada previsto, pero lo estamos analizando", coincidieron en Peugeot-Citroën, y razones similares dieron en Mercedes Benz. Ford no contestó, y el menos complicado dice ser Volkswagen, dada la diversificación de sus ventas externas: exporta el 70% de sus autos a 90 países. Dependerá, entonces, de la situación global.

Algunos economistas intentaron también aportar tranquilidad. Por ejemplo Dante Sica, de abeceb.com, que dijo que "todavía no hay automotrices revisando a la baja su producción y las proyecciones dicen que se mantendrán los patentamientos en Brasil". En realidad, el desvelo parece exceder el mundo automotor. Abel Viglione, economista de FIEL, recordó que el año pasado el 22% de todas las exportaciones argentinas había ido a Brasil. "Si allá les va bien, los inundamos de productos; pero ahora el gobierno dispuso un plan para frenar la inflación y la

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