Para Fitch, el crecimiento de la Argentina no es sostenible si no se "ajusta" el tipo de cambio

La agencia advirtió por un “tambaleante crecimiento global, un deterioro en los términos de intercambio, una mayor aversión al riesgo y un real más débil”.

Por
21deOctubrede2011a las07:53

Primero fue la calificadora de riesgo Moody’s, a principios de este mes, al advertir que aún deben realizarse “varios cambios” para que el país logre paliar la baja nota crediticia que le asigna. Ayer fue el turno de una de sus dos principales competidoras: Fitch Ratings advirtió que no cree que el crecimiento económico por encima de la tendencia de largo plazo experimentado por la Argentina durante los últimos años sea sostenible después de las elecciones. Y que el desempeño económico del país se verá presionado hacia abajo en el 2012 por la combinación de “un tambaleante crecimiento global, un deterioro en los términos de intercambio, una mayor aversión al riesgo y un real brasileño más débil”.
La nota que la calificadora tiene sobre la Argentina es de “B”, demasiado baja como para que sufra un nuevo recorte por el deterioro de las cuentas públicas del país. Tiene perspectiva estable y por eso la probabilidad de que sea modificada en los próximos dos años, tanto hacia arriba como hacia abajo, es menor al 50%. En Fitch creen que la nota argentina, tal como está, ya incorpora “el alto nivel de incertidumbre en las políticas, que es típica en los soberanos de la categoría ‘B”.

“Las calificaciones soberanas de Argentina están muy limitadas por la inconsistencia de las políticas macroeconómicas que han aumentado la inflación y la volatilidad económica. Después de las elecciones, se considerará favorablemente un cambio de enfoque hacia políticas macroeconómicas más pragmáticas que aborden las crecientes distorsiones dentro de la economía argentina”, precisó el informe.

Se trata, precisamente, de un llamado a que el Gobierno aplique la política de ajuste que siempre dijo querer evitar. En diálogo con El Cronista, la directora de la agencia para la Argentina, Lucila Broide, explicó que “los ajustes de política podrían volverse más importantes después de las elecciones, a medida que las condiciones externas restrinjan, en lugar de facilitar, el crecimiento económico”. Y advirtió que “las políticas pro-cíclicas del gobierno argentino durante el reciente período de prosperidad económica podrían potencialmente implicar un enfoque heterodoxo durante tiempos menos favorables”.

El diagnóstico se dio a conocer sólo dos semanas después de que la calificadora Moody’s afirmara que para que la Argentina mejore su nota deberá atender tres temas institucionales y de deuda: generar estadísticas confiables, que reemplacen a las que actualmente difunde el Indec; mantener una relación con el FMI y arreglar las deudas pendientes con el Club de París.

También Barclays, ayer, difundió un reporte con advertencias para la Argentina. El banco considera que un CDS en 980 puntos básicos resulta demasiado alto para el país, porque implicaría una probabilidad de incumplimiento acumulado de alrededor del 50%. Por eso recomienda posicionarse en Boden 2015, Bonar 17 y cupón atado al PBI en euros.

Así y todo, advierte sobre la sospecha de que la presión sobre el tipo de cambio puede persistir, dado que el peso parece hoy cada vez más caro. “Estamos esperando un ritmo más rápido de la depreciación del peso después de las elecciones que, si bien se espera en términos generales, podría crear cierto malestar a corto plazo en los mercados locales”, expresaron los economistas de Barclays.


Por Ignacio Olivera Doll.

Temas en esta nota