Cristina recargada: El mercado pide atacar las inconsistencias del modelo

El segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner no promete demasiadas sorpresas. Las que aparezcan tendrán que ver con ajustes inevitables, léase la política de subsidios y algún control a la inflación. Pero el mundo financiero esperará que salden algunas cuentas pendientes. ¿Arreglarán finalmente con el Club de París? ¿Podrán pasar otro año con el financiamiento del BCRA y la ANSeS y evitar el mercado de capitales?

24deOctubrede2011a las08:13

Los banqueros de Wall Street no ven que la reelección tenga en el corto plazo un impacto inmediato en los bonos y el dólar. Todo ya estaba descontado. “El mercado más bien está contento con el triunfo de Cristina Kirchner ya que se acaba la novela. Y a esta altura ya es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Además, ella sabe cómo hacerlo, bien o mal, pero sabe cómo manejar la bestia”, resumió Santiago Maggi, Managing Partner de LatMark Asset Management.

Para Javier Kulesz, economista jefe para América Latina de UBS, la economía está mostrando crecientes grietas que se manifiestan en una corrida hacia el dólar y la caída en las reservas. “Esto se explica por la inconsistencia entre las políticas fiscales y monetarias expansivas y un tipo de cambio relativamente estable. La utilización del tipo de cambio como ancla inflacionaria, junto con políticas expansivas, ha sido una estrategia recurrente de los populismos en América Latina y, especialmente, en Argentina”. Kulesz dice que mientras entren dólares suficientes, ya sea por altos precios de la soja o por préstamos externos, el país vive una situación de bienestar y los gobiernos ganan elecciones. Pero no hay “viento de cola” que sea eterno, advierte.

“El mayor desafío económico del gobierno en su nuevo mandato es justamente atender estas inconsistencias. Está por verse si sus autoridades van a tener el diagnóstico correcto y la voluntad de corregirlas”, afirma. “El principal desafío de los próximos años es tomar medidas que permitan hacer el crecimiento sostenible en el tiempo. Esto implica, en el actual contexto global, poder manejar una desaceleración de la economía hacia tasas moderadas de crecimiento (estamos pronosticando 2,5% de crecimiento para 2012). Así, se podría evitar que la actividad experimente un ‘hard landing’ si las condiciones de la economía global no son favorables”, sostiene Marcos Buscaglia, economista jefe para Latinoamérica de Bank of America-Merrill Lynch. Maggi agrega que Argentina estará –como todo el mundo– a la merced de los vaivenes de la economía global. “Los precios de los commodities pueden hacer sufrir (al menos momentáneamente) a la Argentina. Si en el 2012 vemos una recesión global (que creo que se va a dar) esto le afectará sin dudas al país”, asegura.

Para los banqueros, no hay mucho margen para un giro en lo económico. “El consenso es que no traerá cambios relevantes. A grandes rasgos, el mercado espera ver en los próximos cuatro años mucho de lo que ya se vio. Dicho esto, sí se esperarían ciertos cambios puntuales en lo que se refiere a la política de tarifas de servicios públicos, la tasa de crecimiento de los salarios y la política de financiamiento del gobierno”, enumera Kulesz.

Por su parte, Buscaglia espera alguna moderación de las expansivas políticas monetarias y fiscales. Esto implicaría tasas de interés más altas de las que rigieron en meses pasados y una menor expansión del gasto público, por ejemplo, por menor aumento de los subsidios. Pero el Gobierno deberá encontrar “creativamente” algunas alternativas a políticas que ya pierden margen de acción. Entre ellas, el financiamiento interno vía ANSeS y BCRA. “La estrategia de utilizar reservas para pagar amortizaciones de deuda está llegando a su fin. Ahora les tocará reabrir el acceso a los mercados v

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