Gracias a la salida de capitales, el BCRA podría cumplir el programa monetario

Las ventas del Central que venían financiando la fuga redujeron en casi 10 puntos el ritmo de emisión. Con los controles, el ente volvió a comprar divisas y la emisión volvería a subir.

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24deNoviembrede2011a las08:06

Lo que a principios de año parecía imposible, sucedió. En los últimos tres meses, el Banco Central (BCRA) logró reducir el ritmo de expansión monetaria en casi 10 puntos. La emisión de dinero del M2 privado –circulante en poder del público más cuentas a la vista– venía creciendo a razón de un potente 40% anual.

Pero a partir de agosto, la tendencia se revirtió. A fines de octubre se registró una fuerte caída del crecimiento hasta un 33%. De esta manera, el Central se acerca a cumplir las metas del Programa Monetario a fin de año, algo que no consiguió en 2010 (la meta superior para el M2 privado se ubica en 34% y para el total, en un 33% para diciembre).

La fuga de capitales (entendida como la formación de activos externos)–ahora frenada por el Gobierno– fue la principal explicación de un escenario más contractivo. Las débiles cuentas oficiales, con un superávit comercial bastante más delgado que el año pasado, obligó al BCRA a financiar con reservas la mayor parte del año la elevada dolarización del público, que hasta los controles cambiarios avanzaba en torno a los u$s 3.000 millones mensuales.

Con las ventas de divisas –desde agosto hasta la semana pasada totalizaron en u$s 5.346 millones–, la entidad que conduce Mercedes Marcó del Pont venía ejerciendo por el mercado cambiario una esterilización de pesos en la economía doméstica que no conseguía por la habitual vía de emisión de deuda (retiró alrededor de $ 22.500 millones). El organismo monetario antes utilizaba Letras (Lebac) y Notas (Nobac) como aspiradora del circulante excedente. Pero a lo largo del año en las subastas semanales de estos títulos le costó renovarlos y en muchos casos, no pudo. El interés de los bancos cayó drásticamente al privilegiar liquidez, y el stock de Letras, por ejemplo, se desplomó más de la mitad en los últimos 12 meses, al pasar de más de $ 55.000 millones a poco más de $ 27.000 millones hoy.Ahora bien, el Gobierno decidió cerrar el grifo de la dolarización y con el cepo, la demanda tanto minorista como mayorista se redujo a más de la mitad.

El BCRA desde la semana pasada se convirtió en el único comprador de dólares del mercado y ya lleva comprados $ 320 millones en seis días. Más allá de que en la city denuncian que se trata de un mercado ficticio por las restricciones, lo cierto es que si el escenario se extiende, el Central pasará de ser un neto vendedor a un comprador neto de divisas, por lo que expandirá más la base (cada vez que compra dólares, vuelca pesos al mercado). Y a esto se le sumará la inyección que realiza semanalmente a través del mercado de deuda. En un mes, volcó $ 4.000 millones al no renovar los vencimientos de Lebac y Nobac. Y según lo que admiten en las mesas financieras, la tendencia lejos está de revertirse.

En la subasta del martes, por caso, renovó menos de la mitad en Lebac. Los bancos aseguran que hace tiempo que no es negocio colocar su dinero en estos títulos por el bajo rendimiento que otorgan. “El Central mantuvo prácticamente planchadas las tasas, mientras que en el mercado secundario la rentabilidad es mayor”, explicaban en una entidad líder.Y el cuadro podría complicarse más en diciembre, mes de alta demanda de pesos.

Por Dolores Ayerra.

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