El pacto europeo no convenció y hubo ola de ventas en todos los mercados

Tanto Fitch como Moody´s dijeron que la cumbre hizo poco por solucionar la crisis. Europa se hundió hasta 3,8%, Wall Street perdió 1,5% y el Merval, 2,8%. Sufrió el euro.

13deDiciembrede2011a las07:56

Semanas de expectativas en alza se transformaron, otra vez, en pesimismo. El esperado pacto fiscal alcanzado el viernes pasado por casi la totalidad de la Unión Europea, con excepción de la Inglaterra comandada por David Cameron, no convenció a las calificadoras de riesgo ni a los operadores, que esperaban fuera acompañado por ayuda del Banco Central Europeo para los países en problemas. Wall Street retrocedió 1,49% y las plazas europeas hasta 3,36%. El Merval acusó recibo tras el feriado largo y se hundió 2,8%. También sufrió el euro, que perdió 1,49%.

El acuerdo europeo salió a la cancha con muchas más debilidades que fortalezas. En primer lugar, la virtual fractura de la Unión Europea resultado de la negativa inglesa a participar del pacto de austeridad le quitó fuerza a las medidas. El que sufrió las críticas por esa falencia fue el primer ministro británico, David Cameron, que debió soportar en el Parlamento inglés los dardos que le lanzó la oposición por su postura durante la cumbre.

Pero los mandatarios de los otros 26 países que sí firmaron el acuerdo, que establece severas penalidades para aquellos miembros de la unión que no cumplan con límites al déficit público y endeudamiento, tampoco la pasaron mejor.

Las primeras en la fila para criticarlos fueron calificadoras de riesgo. Dos de las tres más grandes calificadoras del mundo, Fitch y Moody’s, dijeron ayer en sendos comunicados que la cumbre que terminó el viernes pasado hizo poco para aliviar la situación de estados más complicados del continente. Según Moody’s, el acuerdo ofreció demasiado pocas nuevas medidas que de ninguna manera reducen el riesgo de que las naciones europeas sufran recortes a sus calificaciones crediticias. Por su parte, Fitch entendió que el encuentro de jefes de estado no arrojó una solución a la altura de los problemas que afectan al continente, y predijo “un significativo giro negativo de la economía” de la región.

Antes de que la reunión se celebrara, a mediados de la semana pasada, la otra calificadora de riesgo líder, Standard & Poor’s, se había adelantado a sus pares al anunciar que ponía en situación de “revisión” a la calificación de deuda de 15 de los 17 países que usan el euro.

En este escenario, la posibilidad de una seguidilla de recortes de ratings crediticios se vuelve muy alta. En opinión de las calificadoras, y de buena parte de los inversores, los acuerdos para contener el gasto público y el endeudamiento de los países sirven de poco, en el mediano y largo plazo, sin un plan amplio de compra de bonos de países en problemas por parte del Banco Central Europeo (BCE). Hoy, el BCE limita sus compras de bonos en 20.000 millones por semana y la esperanza del mercado era que el acuerdo habilitara un papel más significativo de la entidad.

Pero las apuestas por un rol más agresivo del BCE, si bien no han muerto, se van diluyendo. Días antes de la cumbre, entre el el miércoles 30 de noviembre y el 7 de diciembre, el BCE utilizó apenas 635 millones de euros en siete días, la cifra más baja desde que reactivó el programade compras para defender el precio de los títulos de deuda de España e Italia.

“Aunque vemos más probable una intervención más potente del BCE en las semanas que vendrán, hoy dudamos que el acuerdo tal como está lo haga posible”, señaló ayer un análisis del Royal Bank of Scotland.

Ante la falta de un prestamista de última instancia, los bonos de los países más complicados –como Italia y España– quedaron a merced de los temores de los inversores. Ayer, los rendimientos de los bonos italianos a 5 años se dispararon arriba d

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