Bancos: El sector despide el año entre el boom del crédito y la vuelta de la desconfianza

Las entidades vivieron una expansión vertiginosa del crédito que llevó el tamaño del sistema del 12% al 14% del PBI y mejoró sus resultados. Pero sufrieron un fuerte cambio de tendencia en octubre con la aceleración de la fuga de capitales y la salida de depósitos en dólares

26deDiciembrede2011a las08:07

Hubo un 2011 feliz, antes de octubre, para el sistema financiero. El vertiginoso crecimiento de los préstamos –bien entrado el año– había empujado a todas las entidades del sector a reducir su tenencia de títulos del Banco Central y a animarse a volcar la liquidez al financiamiento de la economía real. El esfuerzo dio sus frutos. El sistema entero logró reflotar de ese modo el negocio de la intermediación con un ritmo que no había encontrado antecedentes en la post convertibilidad. Y mejoró fuertemente sus ingresos en un concepto que había dejado de ser protagonista en los balances bancarios de los últimos años.

La decisión significó para la banca pasar de obtener un rendimiento del 14% anual por la sola tenencia de la deuda del Central a otro nunca menor al 35% por el otorgamiento de un préstamo personal a corto plazo. Las bajas tasas que los bancos pagaban entonces a los ahorristas por sus depósitos (alrededor del 10% anual) les permitieron hacerse de un amplio spread que en septiembre llegó a un récord de, por ejemplo, 26 puntos porcentuales en la financiación con tarjetas de crédito; 25 en préstamos personales y 14 puntos en líneas de corto plazo para empresas, según los promedios ponderados que realiza el Central. Es la misma estrategia que encontró la banca local durante la última década para sobrevivir en un modelo de alta inflación doméstica. Y que este 1 de enero le habrá asegurado cerrar un ciclo histórico completo de siete años interrumpidos con grandes ganancias.

La novedad estuvo en que, esta vez, el negocio de la intermediación aportó una mejora del 35% interanual en los ingresos bancarios, cuando en igual tiempo los resultados se incrementaron en un 26% a nivel sectorial. “El negocio cambió radicalmente entre antes y después de octubre. En los primeros diez meses, el crédito se mantuvo creciendo al 50% mientras los depósitos también crecían fuerte y el negocio fue tremendo”, explicó el analista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica. La relación entre préstamos y PBI pasó sólo en este año del 12% al 14%.

El año fue, entonces, feliz hasta octubre. El sector se había acostumbrado a una fuga de capitales que se mantenía en la zona conocida de los u$s 1.500 millones mensuales. Pero empezó a sufrir en septiembre los efectos del temor de los ahorristas, con una dolarización que pasó a ubicarse en un piso de u$s 3.000 millones, que puso un primer freno al crecimiento de los depósitos y que obligó a los banqueros a repensar el tamaño de la expansión crediticia.

El contexto presionó a la AFIP a anunciar a última hora de un viernes un incremento en el control de la compra de dólares que terminó en una fuerte restricción del mercado cambiario y que convirtió a octubre en un mes negro para el sistema: “El sector tuvo que afrontar una corrida de depósitos que significó una caída de casi 20% en pocas semanas –explicó Federico Bragagnolo, de la consultora Econviews– y una dolarización de carteras que rondará alrededor de u$s 24.000 millones a lo largo de todo el año”.

Ningún banquero se anima a negar que la performance del sistema superó incluso las proyecciones más optimistas que se tenían sobre la actividad. El Banco Central difundía a principios de año una expectativa del 41% para el crecimiento del crédito que quedó demasiado modesta frente al 52% actual. “El problema llegó en la última parte, cuando empezó a desacelerarse el crecimiento de los depósitos y al sistema empezó a complicársele el sostenimiento d

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