Una carga demasiado pesada

El incremento de la presión impositiva a la renta agropecuaria ejercida en los últimos años es indudablemente excesiva, inequitativa y se encuentra al borde de la confiscación. Por Santiago Saenz Valiente

16deJuniode2012a las08:53

Algunos relativizaron la carga fiscal al campo al hablarse de "las retenciones a los granos", y dijeron que no era un impuesto sino un instrumento de política económica y se justificaba por las superutilidades que obtenía este sector de la economía. Son un verdadero impuesto por cumplir todas las características de tal, injustificado antes e inaceptable también hoy. El argumento principal al aumento de las retenciones era el incremento abrupto del tipo de cambio que enriquecía a los productores agropecuarios, cuando lo justo es exigir con tenacidad el cumplimiento del Impuesto a las Ganancias que incluya el equitativo ajuste por inflación. La capacidad de contribuir es la esencia y el impuesto debe ser la consecuencia.

La agenda impositiva hoy la ocupa el incremento exponencial del impuesto inmobiliario en la provincia de Buenos Aires y sus efectos en algunos impuestos nacionales. Está demostrado en forma contundente con casos reales que -incluso antes de este impuestazo- el conjunto de Nación, provincias y municipios absorben más del 80% de la renta, por eso recordamos que el inmobiliario no está solo en este escenario de presión fiscal.

Que las valuaciones fiscales estaban rezagadas era una realidad, el aumento se dio por la aplicación de índices zonales de productividad desde el año 2006.

Hay un desconcierto y una preocupación fundados entre los productores del agro. En general son contradictorias las informaciones de este virulento cimbronazo a la renta, ante la aplicación de mayores impuestos patrimoniales. Mundialmente se reconoce la protección al capital productivo con una afectación impositiva ínfima para mantener su inalterabilidad. La Argentina siempre está en la vereda opuesta.