El Gobierno entra en el negocio de la telefonía móvil
De Vido anunció la suspensión de una licitación por el 22% del espectro, que será explotado por el Estado.
Después del desembarco en el petróleo a través de la nacionalización de YPF, el Gobierno puso un pie en el mundo de las telecomunicaciones , uno de los pocos sectores estratégicos de la economía que permanecían ajenos a su presencia directa.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, anunció ayer que el Estado se quedará con "casi 25%" del espectro radioeléctrico destinado a prestar servicios de telefonía celular (el más rentable del sector de telecomunicaciones), que según estaba previsto quedaría en manos de empresas privadas a través de una licitación. Según informó el ministro, el Estado asignará esas frecuencias a la empresa estatal Arsat (Argentina Satelital) , una firma especializada en redes de telecomunicaciones que se convertirá en el cuarto jugador del sector, junto a Claro, Movistar y Personal (Nextel opera el servicio por radio).
De acuerdo con la explicación que dieron analistas a LA NACION, el desembarco final no será inmediato ni barato. En el primer caso, debido a que un plan de infraestructura bien orquestado para tender una red de tercera generación (3G) en el país permitiría comenzar a prestar servicios sólo en un año y medio. Y en segundo término, debido a que la inversión rondaría los US$ 2000 millones.
